La central nuclear búlgara de Kozloduy, responsable de cerca de un tercio de la electricidad del país, ha iniciado la recuperación gradual de su potencia tras la subida del nivel del Danubio, cuya agua se emplea para refrigerar las turbinas.
Uno de sus dos reactores ya genera casi sus 1.000 megavatios de capacidad, mientras el segundo mantiene su producción máxima, informó este martes la planta. El avance revierte parcialmente la restricción aplicada el 20 de agosto, cuando el descenso del caudal obligó a recortar en torno al 12 % la potencia del primer reactor.

Una mejora limitada, bajo vigilancia
El nivel del río a la altura de Ruse ha aumentado 15 centímetros desde aquel recorte. La variación ha dado a la instalación el margen necesario para elevar su producción, pero también confirma la exposición de una infraestructura estratégica a las oscilaciones hidrológicas del Danubio.
Kozloduy señaló que mantiene la supervisión continua del río y las tareas destinadas a garantizar una operación segura. La recuperación reduce la presión inmediata sobre el sistema eléctrico búlgaro, aunque la dependencia de las condiciones de refrigeración mantiene abierto un riesgo operativo mientras persistan caudales bajos.
