El peso mexicano cerró la sesión de este viernes en 16.8912 unidades por dólar, su nivel más fuerte en más de dos años, de acuerdo con los datos de cierre del Banco de México. La moneda nacional se apreció 0.22% frente a la jornada previa y acumuló tres sesiones consecutivas de ganancias, en un movimiento respaldado principalmente por la reacción de los mercados a nuevos datos sobre la economía de Estados Unidos.
El nivel registrado al cierre fue el más bajo para el tipo de cambio desde el 28 de mayo de 2024, cuando la cotización terminó en 16.8049 pesos por dólar. La referencia actual, sin embargo, todavía se mantiene por encima de aquel mínimo, lo que muestra que la recuperación reciente del peso ha sido significativa, aunque no equivale por sí sola a un regreso permanente a los niveles observados durante el episodio de mayor fortaleza de la moneda mexicana.
Una semana de avances para la moneda mexicana
En el balance semanal, el peso acumuló una apreciación de 0.82%. La trayectoria fue favorecida por la continuidad de los flujos hacia activos denominados en moneda mexicana y por la percepción de que, pese a la volatilidad internacional, persisten condiciones que respaldan el atractivo relativo de la divisa frente al dólar.
El avance de las últimas tres jornadas también refleja una menor presión compradora sobre la moneda estadounidense. Cuando el dólar pierde fuerza frente a un conjunto amplio de divisas, las monedas de mercados emergentes suelen beneficiarse, particularmente aquellas que cuentan con mercados financieros líquidos y tasas de interés relativamente elevadas. El peso mexicano reúne ambas características, aunque su comportamiento sigue siendo sensible a los cambios en las expectativas de política monetaria y al apetito global por riesgo.

El empleo estadounidense modifica las expectativas
El grupo financiero Monex atribuyó el movimiento del tipo de cambio al reporte estadounidense de empleo no agrícola, que superó las previsiones del mercado. Un resultado laboral más sólido de lo esperado puede tener una doble lectura para los inversionistas: por un lado, confirma la capacidad de resistencia de la economía estadounidense; por otro, puede influir en el ritmo con el que la Reserva Federal ajuste sus tasas de interés.
La relación entre empleo, inflación y tasas es central para entender la reacción cambiaria. Si el mercado interpreta que la economía conserva suficiente dinamismo para sostener el empleo sin generar una aceleración adicional de los precios, puede aumentar la expectativa de un ajuste monetario gradual. En ese escenario, disminuye la presión para mantener una política restrictiva durante un periodo más prolongado, lo que puede limitar la demanda por dólares y apoyar a otras monedas.
Monex señaló que actualmente existe un equilibrio en la balanza de riesgos entre la inflación y el pleno empleo para la Reserva Federal. Esto significa que los operadores no observan una señal concluyente que obligue al banco central estadounidense a priorizar exclusivamente uno de esos objetivos. La información laboral, por tanto, fue favorable para los activos de riesgo, pero no elimina la incertidumbre sobre las próximas decisiones de política monetaria.
El diferencial de tasas sigue siendo relevante
El desempeño del peso también está relacionado con el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Una mayor remuneración de los instrumentos mexicanos puede incentivar estrategias de inversión que implican mantener posiciones en pesos, especialmente cuando la volatilidad cambiaria permanece contenida. Ese factor ha sido uno de los principales respaldos estructurales de la moneda en distintos periodos recientes.
No obstante, la fortaleza cambiaria tiene límites. El atractivo del diferencial puede reducirse si el Banco de México recorta sus tasas con mayor rapidez o si la Reserva Federal prolonga una postura restrictiva. También puede verse afectado por un deterioro del entorno internacional, una mayor aversión al riesgo o cambios en las expectativas sobre el crecimiento de México y Estados Unidos.
Un avance que aún debe confirmarse
La cotización de 16.8912 pesos por dólar constituye una referencia relevante porque marca un nuevo mínimo de más de dos años, pero los analistas suelen distinguir entre un movimiento puntual y una tendencia consolidada. Para confirmar una apreciación más duradera sería necesario observar que el peso mantenga sus ganancias durante varias sesiones y que el mercado continúe recibiendo señales compatibles con una menor presión sobre las tasas estadounidenses.
Además, el tipo de cambio puede reaccionar con rapidez a indicadores que todavía no se conocen, como nuevos datos de inflación, consumo y actividad industrial en Estados Unidos, así como a las comunicaciones de los bancos centrales. En México, las decisiones y mensajes del Banco de México serán determinantes para evaluar si las condiciones monetarias continúan respaldando la moneda o si el diferencial de tasas comienza a reducirse.
Por ahora, el cierre semanal confirma una posición favorable para el peso: tres jornadas consecutivas de avances y una apreciación acumulada de 0.82%. El resultado, apoyado por la lectura del mercado sobre el empleo estadounidense y el equilibrio entre inflación y empleo que enfrenta la Reserva Federal, coloca nuevamente a la moneda mexicana cerca de niveles que no se observaban desde mayo de 2024, aunque su evolución seguirá dependiendo de los próximos datos económicos y del comportamiento de los mercados internacionales.
