El Grupo Baskonia-Alavés plantea comprar el Buesa Arena

La propuesta del Grupo Baskonia-Alavés para adquirir el Buesa Arena y su aparcamiento representa un paso más en una trayectoria iniciada hace más de dos décadas en Vitoria. Desde los primeros años del siglo XXI, la entidad ha combinado la gestión deportiva con la creación de infraestructuras que trascienden el mero ámbito competitivo. La Universidad Euneiz, la ciudad deportiva Bakh y la academia ya instaladas en los alrededores del pabellón forman parte de un tejido que ha ido creciendo de forma progresiva, impulsado tanto por la estabilidad financiera del grupo como por la disponibilidad de suelo público en una zona que antes carecía de equipamientos de esta escala.

El contexto actual se entiende mejor si se recuerda que el Deportivo Alavés y el Saski Baskonia han compartido desde 2016 una misma estructura corporativa. Esta fusión permitió canalizar recursos hacia proyectos que individualmente habrían resultado inviables. La renovación reciente de las instalaciones de Ibaia, con una inversión de seis millones de euros, ilustra cómo el grupo ha priorizado primero la mejora de activos ya existentes antes de plantear la compra de nuevos espacios. Ahora, el siguiente movimiento apunta directamente al corazón del complejo: el Buesa Arena, propiedad de la Diputación de Álava.

La dimensión económica del proyecto Ondare

El plan de expansión contempla una inversión total de 153 millones de euros que se suman a los más de 100 millones ya comprometidos. Esta cifra no solo cubre la posible adquisición del pabellón, sino también la ampliación universitaria, una nueva fase residencial y la creación de un centro de formación profesional. El impacto previsto en el empleo resulta especialmente relevante: de los 850 trabajadores actuales se pasaría a 1.195, con la generación de 345 nuevos puestos directos. Además, la actividad económica anual asociada ascendería de 152 a 205,8 millones de euros, según las estimaciones del propio grupo.

Este crecimiento no ocurre en el vacío. Vitoria ha visto cómo otros proyectos de reconversión urbana, como la transformación de antiguas zonas industriales en parques tecnológicos, han generado efectos multiplicadores en sectores auxiliares. El caso del Buesa Arena podría seguir una lógica similar: la programación multianual como recinto de conciertos, ferias y eventos corporativos incrementaría la afluencia de visitantes de 615.500 a más de 802.000 personas al año, beneficiando hostelería, transporte y comercio local.

Implicaciones para la educación superior y la formación profesional

La necesidad de un segundo edificio universitario antes de septiembre de 2028 marca un plazo concreto que explica la urgencia manifestada por Josean Querejeta. La Universidad Euneiz, nacida con vocación especializada en ciencias del deporte y la actividad física, requiere espacio adicional para absorber la demanda de matrícula. La creación simultánea de un centro de formación profesional especializado introduce una capa intermedia entre la educación secundaria y la universidad, algo que pocas ciudades medianas españolas han logrado integrar dentro de un mismo ecosistema deportivo-empresarial.

Experiencias similares en otras regiones europeas, como el modelo de la Universidad de Loughborough en el Reino Unido o las instalaciones combinadas de la Juventus en Turín, demuestran que la cercanía física entre universidad, residencia y equipamientos deportivos reduce costes operativos y facilita la retención de talento. Sin embargo, estos modelos también han enfrentado críticas por posible concentración excesiva de poder en una única entidad privada sobre recursos públicos.

El debate sobre la enajenación de patrimonio público

La Diputación de Álava ha insistido en que cualquier operación se realizará con tasación previa, informes técnicos y pleno respeto a la normativa. Esta cautela resulta comprensible en un territorio donde la venta de activos públicos ha generado controversia en el pasado. El precedente más cercano es la cesión de terrenos para la propia Universidad Euneiz, que ya suscitó debate sobre si el interés general quedaba suficientemente protegido frente a los beneficios empresariales.

La transparencia exigida por el diputado general Ramiro González no elimina la pregunta de fondo: ¿qué valor real tiene el Buesa Arena en el mercado actual y cómo se garantiza que ese precio refleje el interés público a largo plazo? La renovación integral del pabellón, prevista dentro del plan, podría elevar significativamente su valor de uso, pero también incrementa el riesgo de que la Diputación venda un activo que, tras la inversión privada, multiplicaría su rentabilidad.

Perspectivas de desarrollo territorial a medio plazo

Más allá de Vitoria, el proyecto Ondare podría servir como referencia para otras ciudades medianas que buscan retener población joven mediante la combinación de educación, empleo y ocio. El incremento de la afluencia anual hasta superar las 800.000 visitas sugiere un cambio de escala que afectaría tanto a la movilidad urbana como a la planificación de servicios públicos. El otro extremo de la ciudad, donde se ubica la ciudad deportiva de Ibaia, recibirá 20 millones adicionales para su ampliación, lo que indica que el grupo no concentra toda su apuesta en un único punto geográfico.

Los plazos apremiantes señalados por Querejeta reflejan una realidad competitiva: otras regiones europeas avanzan en proyectos similares y cualquier retraso podría hacer perder la ventaja de ser pionero en este modelo integrado. La resolución de la compra del Buesa Arena determinará si Vitoria consolida su posición como referente en la gestión privada de equipamientos públicos o si el proceso se dilata hasta perder parte de su atractivo para inversores y estudiantes.

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