El dólar estadounidense cerró las operaciones del 27 de agosto en un promedio de 40,25 pesos uruguayos, según datos de Dow Jones. La cotización aumentó 1,53% frente a los 39,64 pesos de la jornada anterior y acumuló una suba de 1,66% en la última semana. En la comparación interanual, el avance alcanza el 2,51%.
El tipo de cambio mantuvo una evolución positiva durante los últimos días, con incrementos sostenidos por dos jornadas consecutivas. En paralelo, la volatilidad se ubicó en 15,38%, por encima del nivel de referencia de 14,91%. La diferencia señala un escenario de mayor inestabilidad en el mercado cambiario respecto de ese parámetro.

Las proyecciones del BCU para el tipo de cambio
La última encuesta del Banco Central del Uruguay (BCU) prevé un incremento moderado del dólar hacia el cierre de 2026. La mediana de las respuestas sitúa el tipo de cambio esperado en 38,98 pesos por dólar para enero y en 39,33 pesos para junio. Para diciembre, la proyección central alcanza los 40,19 pesos.
El conjunto de analistas consultados por el organismo estima, además, una cotización de 38,92 pesos en enero y de 39,48 pesos en junio. Para fines de diciembre de 2027, los especialistas proyectan que el dólar podría llegar a 41,46 pesos, de acuerdo con la información oficial utilizada en la encuesta.
Las mismas previsiones calculan un crecimiento moderado de la economía uruguaya. El Producto Bruto Interno (PBI) avanzaría 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028. La estimación para este año representa un ajuste frente a la encuesta de julio del año pasado, cuando se esperaba una expansión de 2,47%. La dispersión de las respuestas se extiende desde 1,50% hasta 2,30%.
En materia de precios, la mediana de las proyecciones ubica la inflación medida por el Índice de Precios del Consumo (IPC) en 4,40% para 2026. El indicador subiría levemente a 4,45% en 2027 y a 4,50% en 2028, nivel que coincide con el centro del rango meta establecido por el BCU.
La evolución del peso uruguayo
El peso uruguayo es la moneda oficial del país desde 1993, cuando sustituyó a los antiguos pesos después de un período de elevada inflación. El 29 de octubre de 1991, el Banco Central del Uruguay fue autorizado a emitir los nuevos billetes. La equivalencia establecida fue de un nuevo peso por cada 1.000 pesos uruguayos anteriores, aunque la nueva moneda comenzó a circular en marzo de 1993.
Durante la década de 1990, Uruguay adoptó un sistema de bandas de flotación para anticipar con mayor precisión la evolución del peso frente al dólar. En 2002, durante la presidencia de Jorge Batlle, el país atravesó una crisis financiera marcada por la fuga de capitales. Meses después, las autoridades optaron por un régimen de flotación independiente, que se mantiene vigente.
Tras la fuerte devaluación de 2002, el peso atravesó un período de apreciación. Los diseños de las monedas incluyen animales y figuras patrias en el reverso. En el plano económico, Uruguay mantiene un ingreso per cápita elevado y niveles relativamente bajos de desigualdad y pobreza en el contexto latinoamericano; alrededor del 60% de la población pertenece a la clase media. Entre los desafíos señalados para los próximos años figuran mejorar la competitividad y el crecimiento de largo plazo, ampliar la participación de las mujeres en la actividad económica y transformar el sistema educativo.
