São Paulo, 31 jul (EFE).- El déficit nominal de las cuentas públicas de Brasil en los últimos doce meses hasta junio creció 0,38 puntos porcentuales respecto al registrado en mayo y cerró en el equivalente al 9,99 % del producto interior bruto del país, según informó este viernes el Banco Central. La diferencia negativa entre ingresos y gastos del sector público, que abarca los gobiernos central, regionales y municipales, se mantiene así en su mayor nivel del año. El saldo negativo acumuló 1,32 billones de reales, unos 260.500 millones de dólares o 226.800 millones de euros, en el período de doce meses concluido en junio.
El déficit primario, que excluye el pago de intereses y constituye la principal referencia de la salud financiera brasileña, alcanzó 157.200 millones de reales en los últimos doce meses, equivalentes a unos 31.000 millones de dólares o al 1,19 % del PIB. Esta cifra representa un aumento de 0,06 puntos porcentuales frente al dato acumulado hasta mayo. La deuda pública bruta continuó su tendencia alcista y se situó en junio en 10,8 billones de reales, unos 2,13 billones de dólares, lo que equivale al 81,9 % del PIB y supone un incremento de casi un punto porcentual respecto al mes anterior.

Presiones electorales sobre las cuentas públicas
La salud financiera de la mayor economía de América Latina adquiere especial relevancia en la campaña de las elecciones presidenciales de octubre próximo. Aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva prometió erradicar el déficit fiscal, las cuentas públicas y la deuda nacional permanecen en rojo y continúan en ascenso. Los analistas advierten que la situación fiscal se deteriorará en los próximos meses por las presiones inherentes a los comicios. El Gobierno ha elevado notablemente el gasto público mediante la expansión de programas sociales y la aplicación de subsidios orientados a congelar el precio de los combustibles en el contexto del conflicto en Oriente Medio.
Limitaciones para la política monetaria
El déficit representa uno de los factores que impiden al Banco Central acelerar la reducción de la tasa básica de intereses, actualmente en el 14,25 % anual. Mientras tanto, la actividad productiva del país sigue perdiendo impulso. El PIB brasileño creció un 3,4 % en 2024 y un 2,3 % en 2025, y las últimas proyecciones del mercado financiero para este año electoral anticipan una mayor desaceleración que situaría el crecimiento de 2026 en torno al 2 %.
Contexto histórico y proyecciones de analistas
La evolución del déficit nominal refleja un proceso acumulado que combina el impacto de mayores erogaciones con un ritmo más moderado de recaudación. En los meses previos, el aumento del gasto en transferencias sociales y la contención de precios energéticos han contribuido a ampliar la brecha. Los datos del Banco Central muestran que el componente primario del déficit se mantiene estable en niveles moderados, pero el pago de intereses sigue presionando el saldo total. Esta dinámica obliga a las autoridades a evaluar con cautela cualquier ajuste en la política de tasas, dado que una reducción prematura podría complicar el control de las expectativas inflacionarias.
Los analistas del sector privado destacan que la combinación de gasto electoral y compromisos ya asumidos podría llevar el déficit nominal por encima del 10 % del PIB antes de fin de año. Al mismo tiempo, la deuda bruta que supera el 81 % del PIB plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a mediano plazo si el crecimiento económico no recupera velocidad. Las proyecciones de consenso apuntan a que el próximo gobierno, cualquiera que resulte electo, enfrentará la necesidad de un ajuste fiscal gradual para estabilizar la trayectoria de la deuda sin comprometer la recuperación de la actividad productiva.
