Washington, 7 jul (EFE).- El déficit comercial de Estados Unidos aumentó un 42,2 % en mayo, hasta alcanzar los 77.600 millones de dólares, según publicó este martes la Oficina del Censo y el Buró de Análisis Económico (BEA). Esto supone un aumento de 23.000 millones de dólares respecto a la cifra revisada de 54.600 millones de dólares de abril, en medio de los vaivenes provocados por la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump, que vio anulado gran parte de su esquema de gravámenes en febrero por el Tribunal Supremo.
En mayo, las importaciones de la primera economía mundial aumentaron un 3,3 % con respecto al mes anterior, hasta los 395.300 millones de dólares, mientras que las exportaciones cayeron un 3,2 %, hasta los 317.700 millones de dólares. El aumento del déficit de bienes y servicios reflejó un incremento de 23.600 millones de dólares en el saldo negativo de bienes, hasta los 106.500 millones, y un aumento de 600 millones de dólares en el superávit de servicios, hasta los 28.900 millones.
Los tres datos que explican el salto
El repunte del déficit no responde a un solo factor. Las importaciones de bienes crecieron 12.300 millones de dólares, impulsadas sobre todo por bienes de consumo y suministros industriales, incluido el crudo. Al mismo tiempo, las exportaciones de bienes perdieron 11.300 millones, con caídas notables en oro no monetario, gas natural y computadoras. Estos tres movimientos simultáneos generaron el mayor desequilibrio mensual desde que se aplicaron las primeras rondas arancelarias de la actual administración.

En lo que va del año, sin embargo, el déficit acumulado de bienes y servicios se ha reducido 203.900 millones de dólares respecto al mismo periodo de 2025. Esta aparente contradicción revela que el dato de mayo es más un ajuste puntual que una tendencia estructural consolidada.
Por qué las empresas adelantaron compras
El fallo del Tribunal Supremo que anuló parte del esquema arancelario en febrero generó una ventana de incertidumbre. Muchas empresas optaron por adelantar importaciones antes de que se definiera un nuevo marco. Esa estrategia explica el aumento de 3.500 millones de dólares en bienes de consumo y el repunte en suministros industriales. El efecto es temporal, pero ya alteró los inventarios y los flujos de caja de sectores como electrónica y automotriz.
Impacto desigual entre socios comerciales
El déficit con México alcanzó 20.100 millones de dólares, 5.300 millones más que en abril. Con China se mantuvo en 14.500 millones, mientras que el saldo negativo con la Unión Europea llegó a 9.300 millones. El caso de Suiza resulta ilustrativo: pasó de un superávit de 4.400 millones a un déficit de 2.300 millones en un solo mes, debido principalmente a movimientos en productos farmacéuticos y metales preciosos. Estas variaciones muestran que las cadenas de suministro responden de forma diferenciada según el tipo de producto y la exposición arancelaria previa.
La variable energética y el conflicto de Irán
El aumento de 1.500 millones de dólares en importaciones de crudo coincide con la inestabilidad generada por el conflicto en Irán. Las empresas estadounidenses prefirieron asegurar volúmenes adicionales ante posibles interrupciones futuras. Esta decisión elevó el déficit de bienes, pero también incrementó la exposición a precios volátiles del petróleo. El mismo fenómeno se observa en las exportaciones de gas natural, que cayeron 1.100 millones de dólares por menor demanda externa y mayor consumo interno.
Perspectivas de los distintos actores
Desde el punto de vista de los importadores estadounidenses, el incremento del déficit representa una cobertura temporal contra posibles nuevas restricciones. Los exportadores, en cambio, enfrentan márgenes más estrechos por la caída de envíos de oro y computadoras. En Europa y México, los sectores orientados al mercado estadounidense temen que el desequilibrio sirva de argumento para futuras negociaciones bilaterales más duras. China, por su parte, mantiene un superávit estable que podría volver a ser objeto de presión política si el déficit global sigue creciendo.
Riesgos para los próximos trimestres
La combinación de inventarios elevados y demanda interna incierta puede traducirse en una desaceleración de nuevas importaciones a partir de julio. Sin embargo, cualquier escalada en el conflicto de Irán o una nueva ronda de medidas arancelarias podría revertir esa tendencia. El superávit de servicios, que alcanzó 28.900 millones, sigue siendo el principal amortiguador del déficit total, pero su crecimiento es lento y depende de sectores como turismo y finanzas que también enfrentan incertidumbre regulatoria.
El dato de mayo confirma que la política comercial estadounidense sigue generando efectos de segundo orden difíciles de anticipar. Las empresas ya ajustan sus estrategias de abastecimiento, mientras que los socios comerciales evalúan cómo proteger sus posiciones en un entorno de reglas cambiantes. El resultado será una mayor volatilidad en los flujos mensuales durante el segundo semestre.
