El DAX avanza pese a la incertidumbre en Ormuz

El principal índice de la Bolsa de Fráncfort, el DAX 40, cerró la sesión con una subida del 0,69 %, hasta los 26.319,45 puntos, impulsado por el repunte de las exportaciones alemanas y por el avance de varios valores tecnológicos. La evolución positiva del mercado alemán se produjo, sin embargo, en un contexto internacional condicionado por la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de hidrocarburos.

Durante la jornada, el selectivo llegó a marcar de forma pasajera un nuevo máximo histórico de 26.433 puntos. El nivel de cierre quedó por encima de los 26.126,30 puntos registrados en la referencia semanal anterior. La sesión combinó, de este modo, nuevos signos de fortaleza en la renta variable alemana con la cautela derivada de los riesgos geopolíticos y de las señales menos favorables procedentes del mercado laboral estadounidense.

Las exportaciones alcanzan un máximo histórico

El respaldo principal para la Bolsa de Fráncfort llegó de los datos publicados por la oficina federal de estadística, Destatis. Las exportaciones alemanas aumentaron un 6,6 % interanual en junio y un 0,9 % respecto a mayo, hasta alcanzar un valor de 139.300 millones de euros. Según el organismo, se trata del nivel mensual más elevado registrado hasta ahora.

El anterior máximo se había alcanzado en septiembre de 2022, cuando Alemania exportó bienes por valor de 139.100 millones de euros. La nueva cifra ofrece una señal positiva para una economía con una fuerte dependencia del comercio exterior y de la actividad industrial. También sugiere que, al menos durante junio, la demanda internacional y la capacidad exportadora alemana mantuvieron un comportamiento sólido pese a la persistencia de un entorno global marcado por la volatilidad y la incertidumbre.

No obstante, la mejora mensual de las exportaciones no se trasladó por completo al balance comercial acumulado. Alemania cerró el primer semestre con un superávit de 105.000 millones de euros, casi un 1 % inferior al registrado en el mismo periodo del año anterior, cuando alcanzó los 105.900 millones. Esta diferencia indica que el crecimiento de las ventas al exterior convive con una evolución también relevante de las importaciones y con una moderación del saldo comercial frente a 2025.

El mercado laboral de Estados Unidos introduce cautela

Los inversores también asimilaron las nuevas cifras de empleo de Estados Unidos. La tasa de desempleo bajó una décima en julio, hasta el 4,1 %, pero el número de puestos de trabajo se redujo en 23.000. El dato contrastó con las previsiones de los analistas, que esperaban la creación de aproximadamente 80.000 empleos, y añadió un elemento de incertidumbre sobre el ritmo de la economía estadounidense.

La combinación de una tasa de paro todavía baja y una destrucción neta de empleo ofrece una lectura desigual. Por un lado, el descenso del desempleo apunta a una cierta resistencia del mercado laboral; por otro, la pérdida de puestos y la amplia distancia respecto a las previsiones pueden alimentar las dudas sobre la fortaleza de la actividad. Para los mercados europeos, estas cifras resultan relevantes porque influyen en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense, los tipos de interés y la evolución de la demanda internacional.

Ormuz mantiene la presión sobre los mercados

La evolución de los índices se produjo mientras continuaba la incertidumbre sobre un posible acuerdo entre Irán y Omán destinado a facilitar la navegación por el estrecho de Ormuz. El paso marítimo es estratégico para el comercio energético mundial, por lo que cualquier restricción prolongada puede elevar los costes de transporte, alterar los flujos de suministro y aumentar la presión sobre los precios del petróleo.

La plataforma especializada Kpler informó de que el tráfico por Ormuz siguió disminuyendo. En la jornada se confirmaron únicamente ocho tránsitos, un 33 % menos que el día anterior. En contraste, los cruces por Bab al Mandeb, vía de acceso al mar Rojo, aumentaron un 18 %. La divergencia entre ambas rutas refleja un reajuste de los movimientos marítimos, aunque por sí sola no permite anticipar la duración ni el alcance de las restricciones en la navegación.

La cuestión energética sigue siendo especialmente sensible para Alemania y para el conjunto de Europa, debido al impacto que un encarecimiento sostenido de los combustibles podría tener sobre la industria, el transporte y los costes empresariales. Por ahora, los datos de exportación actuaron como un contrapeso frente a esa amenaza, pero los inversores mantuvieron la atención sobre cualquier avance diplomático o deterioro adicional de la situación en la región.

SAP e Infineon lideran las ganancias

Dentro del DAX 40, SAP encabezó las subidas con un avance del 4,15 %, hasta los 178,08 euros. La empresa informática fue seguida por Scout24, operador de un portal inmobiliario, que ganó un 3,62 %, hasta los 74,40 euros. Infineon Technologies, fabricante de semiconductores, se revalorizó un 3,07 %, hasta los 62,17 euros.

El comportamiento de estos valores contribuyó a reforzar la vertiente tecnológica del mercado alemán. El TecDAX, índice que agrupa a compañías tecnológicas, subió un 1,69 %, hasta los 4.068,78 puntos. La evolución de SAP e Infineon apunta a que los inversores continuaron premiando a empresas vinculadas a la digitalización y los componentes electrónicos, sectores que conservan expectativas de crecimiento pese a las dudas sobre el ciclo económico.

Resultados desiguales en el resto de índices

El MDAX, que reúne a compañías alemanas de mediana capitalización, terminó con un descenso del 0,07 %, hasta los 32.407,20 puntos. La diferencia frente al DAX evidencia que el avance de la sesión no fue uniforme y se concentró en buena medida en las grandes empresas y en los valores tecnológicos con mayor capacidad para atraer capital.

En el lado negativo del DAX, Daimler Truck perdió un 2,81 %, hasta los 46,72 euros. Zalando retrocedió un 1,91 %, hasta los 24,66 euros, mientras que Merck cedió un 1,41 %, hasta los 143,10 euros. Estas caídas limitaron el alcance de la subida general y mostraron que los datos macroeconómicos favorables no eliminaron las diferencias entre sectores ni las preocupaciones específicas de cada compañía.

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