La pérdida sostenida de poder adquisitivo ha convertido el manejo de los ingresos mensuales en una ecuación cada vez más ajustada para la mayoría de los hogares. Según los datos relevados por Zentrix, el 61% de los encuestados indica que su dinero alcanza como máximo hasta el día 20, mientras que otro 24,3% llega con lo justo al cierre del mes sin margen para ahorrar. Solo el 13% logra cubrir gastos y generar algún excedente. Esta distribución revela un patrón estructural que afecta tanto el consumo cotidiano como la capacidad de previsión de las familias.
División política en la percepción del agotamiento
El corte por preferencia electoral pone en evidencia diferencias marcadas. Entre quienes respaldan al oficialismo, el 45,3% reporta que sus recursos se agotan antes del día 20; entre los votantes de la oposición esa proporción asciende al 71,3%. La brecha no solo refleja distintas experiencias materiales, sino también la forma en que cada grupo interpreta el rumbo económico general. La consultora señala que la misma realidad golpea con mayor intensidad a quienes ya mantenían reservas sobre las políticas vigentes.
La desconfianza se extiende además al propio indicador oficial de precios: el 68,8% considera que el índice publicado por el Indec no refleja la variación que percibe en su vida diaria. Esa percepción se mantiene elevada desde marzo, apenas por debajo del pico de mayo.
La brecha entre diagnóstico colectivo y situación personal
El 64% de los argentinos califica como mala o muy mala la situación económica del país, mientras que el 41,7% hace la misma evaluación sobre su propia economía. La diferencia de más de 22 puntos sugiere que el malestar se construye principalmente como un diagnóstico colectivo que excede la experiencia individual inmediata. En paralelo, el 50,2% se identifica con los sectores bajos o medio-bajos y solo el 10,5% se ubica en la clase alta.
El 86,1% de los consultados sostiene que su salario no le gana a la inflación, un nivel que se mantiene estable desde marzo. Esta variable ha desplazado a la inflación misma como segunda preocupación principal de la población, solo detrás de la corrupción. Incluso entre los votantes oficialistas el 70,2% reconoce que su poder adquisitivo retrocede, mientras que entre los opositores la cifra llega al 96,6%.
Recuperación parcial y expectativas hacia adelante
Tras siete meses consecutivos de caída, el ingreso disponible registró en abril de 2026 un alza mensual del 0,8% según Equilibra. Sin embargo, el indicador permanece 1% por debajo del nivel de abril del año anterior y 14,5% por debajo del promedio de enero a septiembre de 2023. La mejora se concentró exclusivamente en los asalariados privados formales, con un incremento mensual del 1,6% y una variación interanual positiva del 1,5%. Los empleados públicos, las jubilaciones mínimas y las no mínimas volvieron a registrar retrocesos.
En este marco, el 55,1% de los encuestados considera que lo peor está por venir en materia económica, frente al 24% que estima que lo peor ya pasó. La combinación entre una recuperación limitada, una distribución muy desigual de los magros avances y una percepción mayoritaria de deterioro futuro configura un escenario donde la presión sobre los ingresos mensuales difícilmente se modere en el corto plazo.
