Dólar estable en máximo desde octubre: trasfondo y riesgos

El cierre de la semana del 3 de julio de 2026 mostró un dólar mayorista que avanzó apenas 50 centavos hasta 1.488,50 pesos, mientras el minorista se mantuvo sin cambios en 1.510 pesos en el Banco Nación. Aunque el movimiento diario resultó mínimo, el tipo de cambio oficial alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2025 y acumuló un alza de 0,8 % en siete días. Detrás de esta aparente calma se encuentra una secuencia de decisiones de política monetaria iniciadas en diciembre de 2025, cuando el Banco Central anunció un programa de acumulación de reservas vinculado a la remonetización de la economía.

Aquella estrategia partía de la premisa de que una mayor oferta de pesos incentivaría la demanda de dinero y permitiría al BCRA comprar divisas sin generar presiones inflacionarias adicionales. Sin embargo, los datos de junio revelan que la demanda de dinero no repuntó y, en cambio, el ritmo de compras de reservas cayó de un promedio diario de 98,6 millones de dólares hasta mayo a solo 34 millones en los últimos cinco días hábiles. Esta desaceleración coincide con la moderación de los flujos del sector externo, influida por el fortalecimiento global del dólar, la caída del precio del petróleo y el aumento de las expectativas de tasas de interés en los mercados desarrollados.

Del carry trade al agotamiento de márgenes

Durante los primeros cinco meses del año el tipo de cambio real efectivo había registrado una baja acumulada del 10 %, lo que mantenía atractivo el carry trade en pesos. La diferencia entre la tasa de interés local y la depreciación esperada permitía rendimientos positivos incluso después de cubrir el riesgo cambiario. No obstante, cuando el dólar comenzó a subir más de 5 % mensual en mayo y junio, superando tanto a la inflación como a las tasas en pesos, ese margen se redujo drásticamente. El informe de Cohen Aliados Financieros señala que el fin del carry trade se consolida precisamente porque el frente externo para el segundo semestre se presenta más presionado.

Un caso concreto ilustra esta dinámica: los depósitos privados en dólares en efectivo cayeron 104 millones de dólares entre el 30 de mayo y el 30 de junio, situándose en 39.328 millones. Esta salida, aunque moderada, indica que parte de los tenedores de divisas ya no perciben el mismo incentivo para mantener posiciones en pesos y empiezan a recomponer tenencias en moneda extranjera.

El rol del Tesoro y el programa de financiamiento 2026-2027

El anuncio del secretario de Finanzas Federico Furiase sobre el programa de financiamiento para 2026 y 2027 busca anticipar la percepción de riesgo de mercado. El funcionario aseguró que tanto 2026 como 2027 quedarían “completamente cerrados” en términos de fuentes de financiamiento y que 2027 resultaría menos desafiante que el año anterior. Esta declaración llega en un momento en que el Tesoro no logró renovar el 100 % de sus vencimientos en las últimas licitaciones, lo que obliga a recurrir en mayor medida a colocaciones en el mercado secundario o a ajustes en el gasto primario.

La experiencia de 2018 en Argentina muestra que cuando el Tesoro pierde capacidad de renovar vencimientos de manera íntegra, la presión sobre el tipo de cambio se transmite rápidamente al segmento minorista y al blue. En aquella ocasión, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo superó el 40 % antes de que se implementara un nuevo esquema de bandas. Aunque las condiciones actuales difieren, la combinación de menor acumulación de reservas y vencimientos crecientes configura un escenario que requiere monitoreo constante.

Impacto en las variables monetarias y expectativas

El Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) advierte que el BCRA redujo el ritmo de compra de reservas y que las tasas de corto plazo comenzaron a subir. Esta combinación genera un efecto de contracción monetaria involuntaria que puede amplificar la desaceleración de la actividad económica. Si la demanda de dinero sigue cayendo, el BCRA podría verse obligado a intervenir vendiendo reservas para contener el tipo de cambio dentro de la banda superior de 1.810,56 pesos, reduciendo aún más el colchón de divisas acumulado.

A nivel social, la pérdida de poder adquisitivo del salario real se acelera cuando el dólar sube más rápido que la inflación. Los datos de junio muestran que la inflación habría vuelto a bajar, pero el tipo de cambio real dejó de caer. Esto significa que los precios internos de bienes transables empiezan a ajustarse al alza, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos que destinan una mayor proporción de su gasto a alimentos y energía.

Perspectivas de mediano plazo

La banda cambiaria fijada en 1.810,56 pesos deja un margen de apreciación real del 21,6 % respecto del límite superior. Sin embargo, si el ritmo de compras de reservas se mantiene en torno a los 67,5 millones de dólares diarios observados en junio, el BCRA necesitará más de dos meses adicionales para recuperar el nivel de reservas previo a la desaceleración. Este tiempo coincide con el período en que el Tesoro deberá enfrentar vencimientos significativos de deuda en pesos y en dólares.

La evolución de los depósitos en dólares y el comportamiento de los flujos comerciales en el segundo semestre determinarán si el tipo de cambio se mantiene dentro de los límites actuales o si se produce un ajuste más abrupto. La experiencia regional indica que los esquemas de bandas funcionan mientras exista credibilidad en la acumulación de reservas; cuando esa credibilidad se erosiona, los costos de defensa del tipo de cambio aumentan exponencialmente.

Artículos relacionados

Últimos artículos