Dólar cierra a 59 pesos en República Dominicana

El dólar estadounidense finalizó las operaciones del 29 de junio a un promedio de 59 pesos dominicanos, lo que representa una reducción del 0,47 % frente al cierre previo de 59,28 pesos, según datos de Dow Jones. Esta variación se inscribe en un contexto de mayor volatilidad del mercado cambiario, que alcanzó el 12,98 %, superando el nivel de referencia del 11,17 %.

En la última semana el billete verde acumuló un avance del 1,72 %, aunque en la comparación interanual muestra una contracción del 4,07 %. La tendencia negativa observada en la jornada más reciente refleja una apreciación temporal del peso dominicano frente a la divisa estadounidense, influida por flujos comerciales y decisiones de política monetaria tanto locales como externas.

Factores que explican el movimiento diario

El tipo de cambio responde principalmente a la demanda de dólares para importaciones, el comportamiento de las remesas y el diferencial de tasas de interés entre el Banco Central de la República Dominicana y la Reserva Federal de Estados Unidos. Cuando las autoridades locales mantienen una postura restrictiva o neutra, el peso tiende a fortalecerse en el corto plazo, mientras que la expectativa de recortes de tasas en Estados Unidos puede ejercer presión adicional sobre la divisa norteamericana.

La volatilidad elevada observada en las últimas semanas indica que los operadores ajustan posiciones ante señales mixtas: por un lado, datos de turismo y exportaciones de servicios que aportan divisas; por otro, el avance de las importaciones energéticas y de bienes de capital que incrementan la demanda de dólares.

Perspectivas macroeconómicas para 2026

El informe de UBS Financial Services proyecta que la economía dominicana acelerará su crecimiento real del PIB hasta alcanzar el 4 % en 2026. Esta expansión se sustentaría en tasas de interés más bajas, un entorno externo más estable y la continuidad de políticas orientadas al mercado. La estabilidad política prevista para el período también contribuiría a sostener la confianza de inversores y consumidores.

El estímulo fiscal aprobado para 2025 elevó el gasto de capital en 0,4 % del PIB y amplió el déficit global hasta 3,5 % del PIB. Para 2026 el Ministerio de Hacienda espera reducir ese déficit a 3,2 % del PIB y lograr un superávit primario de 0,5 %. Estas metas presuponen una disciplina en el manejo del gasto corriente y una recaudación que acompañe el ritmo de actividad económica.

Proyecciones del tipo de cambio y deuda pública

El Banco Central estima que el tipo de cambio se ubicará cerca de 66,35 pesos en septiembre de 2026 y alrededor de 69,15 pesos un año después. Esta trayectoria implica una depreciación controlada del peso, coherente con diferenciales de inflación y con la necesidad de mantener la competitividad de las exportaciones de servicios.

La deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58 % del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no se registren choques macroeconómicos imprevistos. El análisis de UBS destaca que los superávits en la cuenta de servicios y las remesas compensarán parcialmente los déficits en la balanza comercial de bienes, situando el déficit por cuenta corriente entre 2 % y 2,5 % del PIB al cierre de 2025 y 2026.

Inversión extranjera y riesgos identificados

La inversión extranjera directa neta se estima entre 3,5 % y 4,0 % del PIB, con énfasis en turismo, comercio, industria, energía e inmobiliario. Estos flujos serían suficientes para financiar la brecha externa, según las cifras del Banco Central citadas por la firma suiza. No obstante, el informe advierte sobre riesgos asociados a eventos climáticos adversos y posibles desafíos de gobernabilidad, factores habituales en economías emergentes que podrían alterar las proyecciones si se materializan.

En conjunto, el cierre del dólar a 59 pesos el 29 de junio refleja un equilibrio temporal entre presiones de demanda importadora y aportes de divisas por turismo y remesas. Las autoridades monetarias y fiscales mantienen un margen de maniobra que, de aplicarse con consistencia, permitiría transitar hacia el escenario de crecimiento moderado y depreciación ordenada previsto para 2026.

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