Crecimiento de producción en México mejora en abril 2026

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) registró avances tanto en términos anuales como mensuales durante abril de 2026, según datos analizados por especialistas. Este indicador, que capta el 95 por ciento de la producción de bienes y servicios en el país, ofrece una visión oportuna del desempeño económico mensual y permite comparar la evolución reciente con periodos previos.

En la comparación anual, la producción creció 2.2 por ciento en abril de 2026 frente al mismo mes de 2025. Esta cifra representa el segundo mayor aumento desde enero de 2025, solo superada por el 2.3 por ciento de diciembre de 2025. El promedio de los primeros cuatro meses del año alcanzó 0.78 por ciento, 0.40 puntos porcentuales por encima del 0.38 por ciento registrado en el mismo lapso de 2025.

En la medición mensual, abril mostró un incremento de 1.2 por ciento respecto a marzo, el mayor desde enero de 2025. El promedio del primer cuatrimestre se mantuvo en 0.28 por ciento, idéntico al observado en 2025. Estos resultados indican que la actividad productiva experimentó una aceleración puntual en el cuarto mes del año, aunque el ritmo acumulado sigue siendo moderado.

Desempeño por meses y contexto histórico

La secuencia mensual de 2026 muestra altibajos: enero registró una caída de 1.0 por ciento, febrero un avance de 0.3 por ciento, marzo un crecimiento de 0.6 por ciento y abril el repunte de 1.2 por ciento. En la comparación anual, enero creció 0.4 por ciento, febrero retrocedió 0.2 por ciento, marzo avanzó 0.7 por ciento y abril alcanzó el mayor ritmo del año hasta ahora.

Estos datos se inscriben en una trayectoria de recuperación gradual tras la contracción observada a finales de 2025. Sin embargo, el crecimiento anual de 2.2 por ciento en abril sigue por debajo de los niveles observados en periodos de mayor dinamismo previo a 2022. La economía mexicana ha enfrentado restricciones estructurales desde principios de la década de 1980, lo que limita el potencial de expansión sostenida.

Inversión y confianza empresarial como factores determinantes

La producción de bienes y servicios depende en gran medida de la formación de capital fijo. Entre enero y marzo de 2026, la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo registró caídas anuales de 2.3 por ciento, 3.5 por ciento y 3.1 por ciento respectivamente, con un promedio de -2.97 por ciento. En términos mensuales, el promedio del trimestre fue de -0.50 por ciento.

La confianza empresarial para invertir en la producción de satisfactores se ubicó en un promedio de 30.53 puntos entre enero y abril de 2026, ligeramente inferior a los 30.90 puntos del mismo periodo de 2025. Esta variable, medida en una escala de 0 a 100, refleja la percepción de los empresarios sobre el entorno para realizar proyectos productivos.

Cuando la inversión en activos fijos disminuye y la confianza permanece en niveles bajos, el crecimiento de la producción tiende a situarse por debajo de su potencial. Los datos del IGAE confirman esta relación: aunque abril mostró el mejor desempeño del cuatrimestre, el ritmo alcanzado no compensa las contracciones acumuladas en los componentes de inversión.

Balance general y perspectivas

Los resultados del primer cuatrimestre de 2026 reflejan una mejora relativa respecto al año anterior, pero también evidencian que el crecimiento sigue siendo insuficiente para cerrar brechas de productividad acumuladas durante décadas. La caída de la inversión en maquinaria y equipo actúa como un freno estructural que reduce la capacidad de respuesta de la economía ante estímulos de demanda.

El repunte de abril puede interpretarse como una señal de estabilización temporal, impulsada posiblemente por factores estacionales o por un ajuste en inventarios. No obstante, sin una recuperación sostenida de la formación de capital y sin un aumento apreciable en la confianza empresarial, resulta difícil esperar que la producción alcance ritmos significativamente superiores en los meses siguientes.

La comparación con periodos anteriores muestra que la economía mexicana continúa operando por debajo de su capacidad histórica de expansión. Desde 1982, el país ha registrado tasas de crecimiento que rara vez han superado los umbrales necesarios para absorber la oferta laboral y elevar el ingreso per cápita de manera consistente. Los datos del IGAE de 2026 confirman que esta tendencia estructural persiste.

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