CFE acumula déficit de 143 mil mdp en red de transmisión

El sistema eléctrico mexicano enfrenta un rezago estructural en su infraestructura de transmisión que, según el análisis técnico de Salvador Portillo Arellano, expresidente de la Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas, asciende a 143.900 millones de pesos constantes de 2024. Este déficit se concentra en la Red Nacional de Transmisión, donde más del 55% de los componentes superan o se acercan a los 30 años de vida útil.

La instalación de una mesa de trabajo entre la Comisión Federal de Electricidad y gobiernos estatales busca canalizar información sobre las fallas recientes, pero no modifica las condiciones que originan los apagones. Veinte de los 32 estados, incluida la Ciudad de México, reportan interrupciones en distintas zonas y la tendencia apunta a un incremento si no se atiende la base del problema.

Brecha de inversión por periodos

Portillo Arellano detalla que la inversión pública anual en transmisión se mantuvo un 50% por debajo de los requerimientos técnicos necesarios para prevenir fallas. En el último año del periodo anterior se cubrió el 60,5% de las necesidades presupuestales, mientras que en los dos periodos siguientes la atención descendió al 32,85%. La brecha acumulada entre 2013 y 2026 equivale, al ritmo de ejecución de 2024, a 21,2 años de inversión o, al ritmo proyectado para 2026, a 5,9 años.

De los 37 proyectos de generación eléctrica adjudicados este año, solo 17 cuentan con interconexión viable a la red existente o en construcción. Esta limitación restringe la capacidad de absorber nueva oferta y afecta directamente cualquier plan de expansión industrial, incluyendo iniciativas vinculadas al T-MEC o al desarrollo de parques regionales.

Implicaciones para el crecimiento económico

La insuficiencia de capacidad de transmisión actúa como un cuello de botella para proyectos que requieren suministro confiable a gran escala. Sin una red capaz de integrar nueva generación y transportarla hacia los centros de consumo, las metas de nearshoring y desarrollo regional enfrentan restricciones técnicas que van más allá de la disponibilidad de financiamiento o de la relación comercial con Estados Unidos.

Portillo Arellano señala que superar el rezago requerirá planeación de largo plazo, alianzas con el sector privado en tecnología y financiamiento, y un horizonte estimado de hasta 21 años. La magnitud de la brecha, comparable a una década completa de inversión al ritmo reciente, indica que las soluciones parciales no modificarán la trayectoria de riesgo de suministro.

Dependencia alimentaria y contexto paralelo

En paralelo, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas reporta que México importa el 42% de los granos y oleaginosas que consume y el 50% del maíz. Entre enero y mayo de 2026 las compras externas de este grano aumentaron 8,5% anual, alcanzando 10,24 millones de toneladas. Las políticas orientadas a estabilizar precios de insumos y promover variedades de alto rendimiento no han revertido la pérdida de competitividad del sector maicero frente a las importaciones.

El análisis del GCMA advierte que mantener la ruta actual podría derivar en una crisis de abastecimiento similar a la registrada en los años setenta, cuando la combinación de factores estructurales y volatilidad de precios expuso la vulnerabilidad del sistema alimentario nacional.

Ambos sectores, eléctrico y agrícola, comparten un patrón de subinversión acumulada que limita la capacidad de respuesta ante choques externos. La interconexión insuficiente en electricidad y la dependencia de importaciones en alimentos configuran restricciones que afectan la resiliencia económica general, independientemente de los ciclos políticos o de los acuerdos comerciales vigentes.

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