Dieciocho empresas agroalimentarias de la provincia de Córdoba participarán los días 14 y 15 de septiembre en Auténtica Premium Food Sevilla 2026 bajo la marca ‘Sabor a Córdoba’, impulsada por el Instituto Provincial de Desarrollo Económico (Iprodeco) de la Diputación. La delegación acudirá a una de las principales citas profesionales del sector con un objetivo que va más allá de la promoción institucional: encontrar compradores, generar contactos comerciales y convertir la visibilidad de los productos cordobeses en actividad económica para los municipios de origen.
Una delegación amplia y territorialmente diversa
La representación provincial reunirá perfiles muy distintos de la cadena agroalimentaria. Formarán parte de ella Almazaras de la Subbética, de Carcabuey; Alvear y Vinos Francisco Arrabal, de Montilla; Belloterra Delicatessen, de Añora; Bodega Vega Natun, de Córdoba; Bodegas Toro Albalá, de Aguilar de la Frontera; Isidro Castillejo, de La Granjuela; Cortijo de Suerte Alta, de Baena; Mielinízate, de Villa del Río; Membrillo El Quijote, de Puente Genil; Patatas Fritas Maribel, de Moriles; Patatas Raquel Food, de Cañete de las Torres; Pérez Barquero, de Montilla; Quiviroliva; Rodríguez Chiachio, de Cabra; Setacor Micología, de Villafranca de Córdoba; la Sociedad Cooperativa Virgen de la Torre, de La Victoria; y Sucesores Hermanos López, de Luque.
La relación muestra una combinación de aceites, vinos, bebidas, productos cárnicos y delicatessen, miel, conservas, dulces, aperitivos y productos vinculados a la micología. Esa variedad permite presentar Córdoba como un sistema agroalimentario completo y no únicamente como un territorio asociado a una denominación o a una categoría concreta. También hace visible una dimensión relevante para la provincia: buena parte de la oferta empresarial procede de localidades pequeñas y medianas, donde la industria alimentaria tiene un efecto directo sobre el empleo y la permanencia de la actividad productiva.

El valor de estar delante de los compradores
Auténtica 2026 congregará, según los datos facilitados por la Diputación, a 12.000 profesionales, 321 firmas expositoras y 267 expertos en un recinto de 15.000 metros cuadrados. El programa incluirá más de 200 conferencias, encuentros y catas distribuidos en seis escenarios. La importancia de estas cifras no reside solo en el volumen de visitantes, sino en la composición del público: directivos y profesionales de la gran distribución, el comercio minorista, el canal Horeca, la alta gastronomía y la industria agroalimentaria.
Para las empresas participantes, este entorno ofrece la posibilidad de contrastar sus productos con compradores que toman decisiones de aprovisionamiento y con prescriptores capaces de introducirlos en nuevos circuitos comerciales. En un mercado donde la calidad por sí sola no garantiza la entrada en la distribución, el contacto directo puede servir para conocer requisitos de volumen, formatos, certificaciones, precios y regularidad de suministro. La feria, por tanto, funciona también como un espacio de validación empresarial: permite comprobar qué propuestas despiertan interés y qué ajustes pueden ser necesarios para escalar.
Novedades que buscan diferenciar la oferta
Varias firmas aprovecharán la cita sevillana para presentar lanzamientos concretos. Bodega Vega Natun dará a conocer un vinagre premium de naranja amarga elaborado a partir de frutos del Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral. El producto incorpora un componente territorial evidente, pero su interés comercial dependerá de que esa procedencia se traduzca en una propuesta diferenciada para la restauración especializada y el consumidor de productos gourmet.
Vinos Francisco Arrabal presentará Ocaso, elaborado mediante un proceso oxidativo propio, y Pa’ Dentro, una bebida aromatizada con base de vino. Bodegas Pérez Barquero llevará G1 Brut Nature, un espumoso desarrollado junto a la Universidad de Córdoba. En los tres casos aparece una misma estrategia: ampliar el catálogo y competir mediante la innovación, la especialización o la colaboración tecnológica, en lugar de limitar la oferta a referencias tradicionales. La diversificación puede ayudar a las bodegas a alcanzar nuevos momentos de consumo y nuevos canales, aunque también exige explicar con precisión el producto y sostener una capacidad productiva suficiente.
La dimensión internacional abre oportunidades, pero eleva la exigencia
La presencia de operadores internacionales procedentes de Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Corea del Sur, India, Filipinas y Tailandia ampliará el campo de posibles contactos. Para las empresas cordobesas, estos mercados representan una oportunidad de expansión, especialmente en segmentos como el aceite, el vino, los productos gourmet y los alimentos con una historia de origen reconocible.
Sin embargo, la internacionalización no se resuelve con una reunión en un expositor. Requiere capacidad para responder a pedidos, adaptar etiquetados, cumplir requisitos regulatorios, calcular costes logísticos y mantener una calidad homogénea. La participación agrupada bajo ‘Sabor a Córdoba’ puede reducir parte de las barreras iniciales al ofrecer una imagen territorial común y facilitar el acceso a interlocutores, pero cada empresa deberá transformar el primer contacto en seguimiento comercial, muestras, negociación y acuerdos sostenibles.
De la promoción provincial al retorno económico
El presidente de Iprodeco y delegado de Desarrollo Económico, Promoción y Empleo de la Diputación, Félix Romero, ha defendido que la presencia en este tipo de ferias debe traducirse en oportunidades de negocio, empleo y actividad económica. Esa afirmación sitúa la iniciativa en un plano más exigente que el de la representación institucional. El verdadero resultado no se medirá únicamente por la asistencia o por la repercusión de la marca, sino por el número y la calidad de los contactos generados, la apertura de canales de venta y la capacidad de las empresas para crecer sin perder su vínculo con el territorio.
La feria permitirá comprobar hasta qué punto la identidad agroalimentaria cordobesa puede convertirse en una ventaja comercial compartida. Si las novedades consiguen captar compradores y las empresas mantienen una estrategia coordinada después del encuentro, la participación podrá consolidar una red provincial con mayor capacidad de negociación y proyección exterior. En caso contrario, el riesgo sería reducir la marca a una presencia puntual. El reto central para ‘Sabor a Córdoba’ consiste precisamente en convertir dos días de exposición en relaciones comerciales duraderas y en un retorno tangible para las localidades que sostienen esta industria.
