El municipio de Coronango experimenta un crecimiento urbano acelerado sin control efectivo. Bajo la administración de Armando Aguirre, las inmobiliarias han omitido sistemáticamente la entrega de espacios verdes obligatorios por ley en los fraccionamientos de Misiones de San Francisco y San Francisco Ocotlán. Esta omisión genera un déficit estructural de áreas recreativas para una población que supera los 50 mil habitantes solo en una de las localidades.
En los últimos quince años, el ayuntamiento autorizó únicamente cinco permisos para grandes desarrollos que contemplan miles de viviendas. Ninguno de estos proyectos ha incluido parques o zonas verdes de dimensión adecuada, pese a que la ley exige donaciones proporcionales. El resultado es un desequilibrio evidente entre densidad habitacional y espacios públicos disponibles.

Impacto en la calidad de vida
La ausencia de áreas verdes reduce las oportunidades de recreación y deporte para miles de familias. En Misiones de San Francisco, los vecinos reportan podas indiscriminadas y ocupación de espacios públicos por comercio informal, lo que agrava la inseguridad y limita el uso colectivo de los pocos terrenos disponibles. El ayuntamiento debió rescatar recientemente una zona verde convertida en cancha sin servicios básicos.
Responsabilidad compartida
La omisión municipal permite que las constructoras prioricen edificación sobre cumplimiento normativo. Sin mecanismos de verificación ni sanciones efectivas, el patrón de expansión desordenada se mantiene. Los datos de la Plataforma Nacional de Transparencia confirman que los cinco permisos recientes no garantizan proporción adecuada de suelo público, perpetuando el déficit por habitante.
Esta dinámica transforma Coronango en un municipio de fraccionamientos densos carentes de infraestructura verde suficiente, afectando directamente la salud urbana y la convivencia vecinal a largo plazo.
