La actividad industrial en México avanzó 0.2% en junio frente a mayo, informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El resultado permitió recuperar apenas una parte del retroceso de 0.7% registrado un mes antes y confirmó que el sector secundario mantiene una trayectoria irregular, pese a la mejoría acumulada durante el segundo trimestre del año.
El crecimiento mensual estuvo concentrado principalmente en la construcción, mientras que la industria manufacturera, el componente de mayor peso dentro de la actividad industrial, volvió a disminuir. La combinación revela que la recuperación reciente no es todavía generalizada: algunos subsectores han compensado las caídas de otros, pero persisten señales de debilidad en ramas vinculadas al consumo, la producción de bienes y el equipo de transporte.
Un repunte limitado después de la caída de mayo
De acuerdo con la serie del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), el avance de junio fue el segundo resultado positivo consecutivo y el tercero en los últimos cuatro meses. En abril, la actividad había aumentado 2.1% mensual, su mejor desempeño reciente, antes de retroceder 0.7% en mayo. La secuencia muestra una recuperación con altibajos, sin una aceleración sostenida que permita hablar de un cambio definitivo de tendencia.
En su comparación anual, el IMAI creció 0.8% en junio, después de registrar un incremento de 0.2% en mayo. Con ello, acumuló tres meses de variaciones interanuales positivas, luego de una etapa de descensos casi continuos desde marzo de 2025. Sin embargo, durante los últimos 12 meses se observaron seis variaciones mensuales negativas, un comportamiento que limita la lectura favorable de los datos más recientes.

La construcción vuelve a marcar la diferencia
La construcción fue el principal soporte del resultado de junio, con un crecimiento mensual de 3%. El aumento compensó buena parte de la contracción de 3.7% registrada en mayo y prolongó el papel que este sector ha desempeñado como factor de impulso para la industria durante el trimestre.
Dentro de la construcción, los trabajos de edificación aumentaron 4.8%, mientras que las obras de ingeniería civil disminuyeron 2.7% y los trabajos especializados retrocedieron 0.6%. La diferencia entre sus componentes sugiere que el repunte no fue uniforme y que la recuperación se concentró en actividades específicas, en lugar de extenderse por igual a toda la obra productiva y de infraestructura.
El desempeño de junio se suma al incremento de 7% observado en abril, el mayor avance intermensual de las actividades constructivas desde enero de 2010, cuando crecieron 9.5%. Para evaluar esa comparación es necesario excluir los rebotes atípicos registrados en 2020, después de la fase más aguda de la pandemia de Covid-19. Aun con ese referente, la construcción ha sido el subsector con mayor capacidad para mover el resultado agregado de la industria en los meses recientes.
Después de la construcción, los servicios de electricidad, gas y agua crecieron 0.9%, mientras que la minería aumentó 0.6%. Estos avances contribuyeron al resultado mensual, aunque su peso y magnitud no fueron suficientes para neutralizar por completo la debilidad manufacturera.
Manufactura acumula dos meses de retrocesos
La actividad manufacturera cayó 0.6% en junio y registró su segundo mes consecutivo a la baja, tras disminuir 0.1% en mayo. El retroceso resulta relevante porque la manufactura constituye la columna vertebral del IMAI y tiene una relación más directa con la producción de bienes, las exportaciones y las cadenas de suministro industriales.
El Inegi reportó descensos en 10 de las 21 ramas manufactureras que mide el indicador. Las reducciones más pronunciadas correspondieron a la fabricación de productos minerales no metálicos, con una caída de 5.2%; la fabricación de insumos textiles y acabado de textiles, con 4.6%; y la fabricación de equipo de transporte, con 3.2%.
También disminuyeron la fabricación de prendas de vestir, 2.2%; la fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir, 1.7%; la fabricación de muebles, 1.6%; y la fabricación de maquinaria y equipo, 1.4%. La industria alimentaria retrocedió 1.3%, la de bebidas y tabaco bajó 1% y la industria del papel se contrajo 0.8%.
La amplitud de las caídas indica que el problema no se limitó a una sola rama. En particular, el retroceso del equipo de transporte puede tener consecuencias mayores por la importancia de esa actividad en la manufactura mexicana. No obstante, el dato mensual por sí solo no permite determinar si se trata de una interrupción temporal o de una debilidad más persistente en la demanda y la producción.
El segundo trimestre mejora, pero depende de abril
Entre abril y junio, la actividad industrial aumentó 1.5% frente al trimestre anterior. La cifra es cercana al crecimiento de 1.6% que el Inegi había estimado oportunamente para el sector secundario dentro del Producto Interno Bruto del segundo trimestre, publicado el 30 de junio.
La expansión trimestral, sin embargo, estuvo determinada en buena medida por el fuerte avance de abril, especialmente por el comportamiento de la edificación. Los retrocesos de mayo y el avance marginal de junio muestran que el impulso perdió fuerza conforme avanzó el trimestre. Por ello, el crecimiento agregado debe interpretarse como una mejora respecto del periodo previo, pero no como evidencia suficiente de una recuperación consolidada.
El balance semestral permanece estancado
Durante la primera mitad de 2026, la actividad industrial presentó una variación promedio de 0% frente al mismo periodo de 2025. El resultado representa una estabilización después de la contracción de 1.3% registrada en el primer semestre del año pasado, aunque también confirma que la producción industrial todavía no recupera una senda firme de expansión.
El comportamiento sectorial fue desigual. La construcción creció 2.1%, después de caer 1.8% en la primera mitad de 2025, y la minería aumentó 3.8%, tras el desplome de 10.1% observado en el periodo comparable anterior. En contraste, la manufactura disminuyó 1.1%, luego de haber avanzado 0.4% durante los primeros seis meses de 2025.
La composición del balance semestral ayuda a explicar por qué el crecimiento total se mantuvo en cero: los avances de construcción y minería compensaron la pérdida manufacturera, pero no generaron un incremento agregado. En los próximos meses, la solidez de la recuperación dependerá de que el repunte constructivo se mantenga y de que la manufactura deje atrás sus dos meses consecutivos de contracción. Mientras eso no ocurra, la industria mexicana continuará mostrando una mejora puntual, aunque todavía sin una tendencia clara de despegue.
