El Comité Mexicano del Sistema Producto Nuez (Comenuez) prepara una respuesta institucional ante la cuota compensatoria de hasta 51.6 por ciento que el gobierno de China impuso a las exportaciones de nuez pecana mexicana, una medida que el organismo considera conocida desde hace meses, pero cuya resolución abre ahora una ventana estrecha para la negociación diplomática y comercial.
La organización informó que el próximo miércoles sostendrá una reunión virtual con autoridades federales y con la Embajada de México en China para revisar qué postura presentará el país frente a Pekín. En ese encuentro participarán representantes de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, de la Secretaría de Economía, de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la representación diplomática mexicana en territorio chino, en una sesión convocada para definir alternativas antes de que venza el plazo de respuesta.

Una investigación que venía gestándose
Álvaro Mesta Orendain, presidente de Comenuez, explicó que el caso no tomó por sorpresa al sector, ya que la investigación china sobre la nuez pecana mexicana llevaba alrededor de un año bajo seguimiento conjunto con dependencias del gobierno federal. Durante ese periodo, México y los productores habrían atendido los requerimientos de información solicitados por el Ministerio de Comercio de China, en un proceso que suele anteceder a la imposición de medidas compensatorias cuando una autoridad comercial considera que existen prácticas que justifican sanciones.
El dato relevante no es solo el monto de la cuota, sino el contexto en que aparece: China es un mercado de peso para varios productos agroalimentarios y cualquier restricción en ese destino puede alterar precios, contratos y expectativas de exportación. En el caso de la nuez pecana, un gravamen de hasta 51.6 por ciento reduce la competitividad del producto mexicano y puede encarecer su entrada al mercado asiático frente a competidores de otros orígenes.
Plazo corto, margen limitado
Comenuez señaló que apenas dispone de 10 días para atender el requerimiento abierto por la autoridad china, un margen que obliga a construir una respuesta coordinada entre productores y gobierno. La organización anticipó que en la mesa del miércoles se discutirán tres asuntos centrales: la estrategia que se presentará a Pekín, las soluciones conjuntas para enfrentar la medida y la posibilidad de que el gobierno mexicano active apoyos o mecanismos de apertura de mercados para acompañar a la industria durante el proceso.
La discusión es relevante porque, en disputas comerciales de este tipo, el tiempo suele ser tan decisivo como los argumentos de fondo. Una respuesta tardía o desarticulada puede debilitar la posición de los exportadores; en cambio, una postura respaldada por datos técnicos, canales diplomáticos y una narrativa consistente sobre el cumplimiento regulatorio puede abrir la puerta a ajustes, negociaciones o, al menos, a mitigar el impacto inmediato sobre las ventas.
Presión sobre la cadena exportadora
La posible aplicación de la cuota compensatoria llega en un momento sensible para la cadena nuecera mexicana, que depende de la estabilidad de sus mercados externos para sostener producción, inversión y empleo regional. Aunque Comenuez insistió en que mantiene comunicación constante con los productores y exportadores del país, la medida china introduce una incertidumbre que podría trasladarse a las siguientes cosechas si no se logra contener su alcance o diversificar destinos con rapidez.
En su posicionamiento público, el comité reiteró su compromiso de informar cada avance del proceso y de trabajar con las autoridades competentes en defensa de los intereses de la industria nuecera mexicana. El desenlace dependerá, en buena medida, de la capacidad del gobierno mexicano para combinar gestión diplomática, argumentos técnicos y respaldo comercial en una negociación que se desarrollará bajo presión y con escaso margen de maniobra.
