Clara Brugada promulga Ley de Cuidados en CDMX

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, encabezó el 2 de julio la promulgación de la Ley de Cuidados, una norma que busca redistribuir las responsabilidades históricamente asignadas a las mujeres. Durante el acto realizado en la Utopía Mixiuhca, la mandataria destacó que la legislación abre una ruta para “desfeminizar, desmercantilizar y desfamiliarizar” el trabajo de cuidados, al reconocerlo como una responsabilidad colectiva y no exclusiva de un género o del ámbito doméstico.

La nueva ley se inscribe en el marco constitucional aprobado recientemente por la capital, que establece como horizonte la erradicación de la división sexual del trabajo. Según Brugada, esta disposición convierte a la Ciudad de México en la primera urbe del mundo en incorporar ese objetivo de manera explícita en su Constitución, dando paso a lo que denominó un “nuevo constitucionalismo feminista”. El texto obliga al gobierno a construir infraestructura de cuidados y ampliar de forma progresiva los servicios públicos hasta alcanzar la universalidad del Sistema de Cuidados.

Reconocimiento de tres dimensiones del derecho

La norma reconoce tres dimensiones de un nuevo derecho humano: el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho al autocuidado. Esta formulación busca atender tanto a quienes proporcionan cuidados —principalmente mujeres— como a las personas que los reciben y a la necesidad de que quienes cuidan también se cuiden a sí mismas. El proceso de elaboración incluyó la participación de más de seis mil personas e instituciones a través de consultas públicas, además de la aprobación por el Congreso local.

Impacto en la trayectoria de las mujeres

Brugada señaló que detrás de cada mujer que abandonó estudios, empleo o proyectos personales existe una sobrecarga injusta de cuidados y una deuda social pendiente. La ley establece que el trabajo doméstico y de cuidados deja de considerarse responsabilidad exclusiva de las mujeres o de las familias para convertirse en una obligación compartida entre Estado, mercado y sociedad. Esta perspectiva coincide con diagnósticos internacionales que muestran cómo la distribución desigual de estas tareas limita la participación económica y educativa femenina en múltiples países.

Obligaciones transexenales para el gobierno

Uno de los mandatos más relevantes de la legislación es la construcción de infraestructura de cuidados con carácter indeclinable y transexenal. El gobierno capitalino deberá diseñar y ejecutar políticas que garanticen servicios públicos suficientes y de calidad, sin depender de la alternancia de administraciones. Esta continuidad busca evitar que los avances queden sujetos a cambios de prioridad presupuestal o ideológica entre gobiernos sucesivos.

La promulgación ocurre en un contexto regional donde varios países latinoamericanos han comenzado a discutir sistemas nacionales de cuidados, aunque pocos han avanzado hasta el nivel constitucional. La Ciudad de México, al integrar esta dimensión en su carta magna, establece un precedente que podría servir de referencia para otras entidades federativas y para futuras reformas nacionales. La efectividad de la ley dependerá, sin embargo, de la asignación presupuestal concreta y de la capacidad de coordinación entre dependencias gubernamentales.

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