La Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua confirmó el primer caso de gusano barrenador en un becerro de ocho días en una zona rural cercana a Parral. La detección, originada por notificación de un productor, marca el fin de la etapa preventiva y obliga al estado a activar protocolos de contención inmediata. La cercanía con Durango, donde ya existían contagios, sugiere que la mosca pudo desplazarse de forma natural mediante corrientes de aire.

Las autoridades establecieron una zona focal de 20 kilómetros y otra perifocal de hasta 40 kilómetros. En ambos perímetros se revisará ganado, se tratarán heridas y se aplicará ivermectina de forma preventiva. Todos los movimientos de ganado dentro y fuera del estado requerirán certificado de tratamiento y, en el caso de animales para sacrificio, inspección física adicional. Esta exigencia eleva los tiempos y costos logísticos, afectando directamente las exportaciones hacia Estados Unidos.
El hato afectado no será sacrificado. El foco se centra en eliminar condiciones que favorezcan la reproducción de la mosca y en mantener vigilancia durante 15 días. Si no aparecen nuevos casos, el brote podría clasificarse como inactivo. Chihuahua busca incorporarse a programas de liberación de moscas estériles para evitar dispersión y recuperar su estatus sanitario previo. La frontera con Estados Unidos ya estaba cerrada antes de este caso, por lo que la confirmación añade presión para demostrar control efectivo antes de cualquier reapertura.
