CEOs de EE.UU. exponen seis razones para extender el T-MEC

La Business Roundtable, asociación que agrupa a más de 200 directores ejecutivos de las principales empresas estadounidenses, presentó un pronunciamiento en el que expone seis argumentos concretos para prorrogar y reforzar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Las compañías representadas por la organización generan uno de cada cuatro empleos en ese país y contribuyen con cerca de una cuarta parte de su producto interno bruto.

El documento se emitió justo cuando se cumplen seis años de la entrada en vigor del acuerdo comercial. Aprobado en 2020 con amplio respaldo bipartidista en el Congreso de Estados Unidos, el T-MEC sustituyó al anterior Tratado de Libre Comercio de América del Norte y estableció compromisos vinculantes en materia laboral, ambiental y de reglas de origen que han reconfigurado las cadenas productivas regionales.

La revisión programada para 2026 ha motivado este tipo de posicionamientos. Aunque el acuerdo no expira automáticamente, la cláusula de revisión permite a cualquiera de las partes proponer modificaciones o, en su caso, la terminación. En ese contexto, la postura de los líderes empresariales busca influir en las negociaciones que se avecinan.

Empleo y cadenas de suministro integradas

El primer argumento se centra en el empleo. El comercio con México y Canadá sostiene más de 13 millones de puestos de trabajo distribuidos en todos los estados y distritos congresionales de Estados Unidos. Desde la entrada en vigor del T-MEC, las tres economías han registrado crecimiento, aunque el ritmo más acelerado se ha observado en el lado estadounidense. Esta dinámica refleja la mayor integración productiva y el incremento de las exportaciones manufactureras hacia los socios regionales, que ya superan la suma de las ventas a los siguientes doce mercados.

Suministros confiables y seguridad alimentaria

El segundo y tercer puntos destacan la predictibilidad de las cadenas de suministro. Las reglas claras establecidas en el tratado han permitido un flujo más estable de mercancías, lo que resulta especialmente relevante para productos esenciales como alimentos. Los agricultores y ganaderos estadounidenses han ampliado su acceso a los mercados mexicano y canadiense, al tiempo que las cadenas de frío y logística regional se han fortalecido. Esta estabilidad reduce la exposición a interrupciones globales y garantiza abastecimiento constante para los hogares estadounidenses.

Seguridad energética e inversión extranjera

En materia energética, el acuerdo ha contribuido a consolidar una red norteamericana más integrada. El acceso a fuentes confiables dentro de la región disminuye la dependencia de mercados volátiles fuera del continente. Paralelamente, Canadá y México han realizado inversiones por cientos de miles de millones de dólares en territorio estadounidense, una cifra que supera con claridad los niveles registrados antes de 2020. Estas inversiones se concentran en manufactura, energía y sectores estratégicos que refuerzan la base productiva interna.

Competitividad regional frente a terceros mercados

El último argumento subraya la capacidad de Norteamérica para competir a escala global. La mayor integración manufacturera, tecnológica y de servicios ha permitido que las exportaciones estadounidenses hacia México y Canadá crezcan de manera sostenida. Esta tendencia fortalece la posición de las empresas de la región frente a competidores de Asia y Europa, donde las cadenas de suministro enfrentan mayores fricciones regulatorias y logísticas.

El pronunciamiento de la Business Roundtable coincide con un momento de definiciones políticas en los tres países. En Estados Unidos, la revisión del tratado se produce en un entorno de creciente debate sobre política comercial; en México, la administración de Claudia Sheinbaum ha reiterado que el acuerdo permanece vigente hasta 2036 aunque no se prorrogue de manera inmediata. Canadá, por su parte, mantiene una postura similar de continuidad con ajustes puntuales.

Los seis puntos expuestos por los directivos empresariales no solo enumeran beneficios ya observados, sino que también proyectan escenarios futuros. La integración productiva alcanzada hasta ahora ofrece una plataforma que podría ampliarse en sectores como semiconductores, electromovilidad y energías renovables. Sin embargo, cualquier renegociación enfrentará tensiones derivadas de demandas laborales, ambientales y de contenido regional que los tres gobiernos deberán equilibrar.

La posición de la Business Roundtable refleja el interés del sector privado estadounidense en preservar un marco que ha demostrado capacidad para generar empleo y estabilidad en las cadenas de valor. Su influencia en el debate legislativo y ejecutivo de Washington será un factor relevante durante los próximos meses de discusión sobre el futuro del tratado.

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