Canadá rompe con Washington y prepara represalias

El primer ministro canadiense, Mark Carney, suspendió las negociaciones comerciales con Estados Unidos y ordenó retirar de inmediato a su equipo negociador. La decisión se produjo después de que Washington mantuviera un arancel del 50% sobre exportaciones canadienses valoradas en 28 mil millones de dólares.

Respuesta “dólar por dólar”

El gobierno de Canadá anunció que responderá con medidas equivalentes para proteger a sus trabajadores y empresas. Carney calificó las exigencias estadounidenses de injustas y antieconómicas, y advirtió que las condiciones planteadas ponen en duda la posibilidad de construir un acuerdo comercial estable y duradero.

La escalada comenzó el 20 de julio, cuando el presidente Donald Trump anunció los nuevos gravámenes invocando la Ley Arancelaria. Aunque Washington concedió una breve prórroga para negociar, las demandas de último minuto terminaron por quebrar el diálogo. Ottawa considera que la represalia es necesaria para elevar el costo político y económico de la presión estadounidense, aunque también implica riesgos para una economía estrechamente vinculada con su vecino.

Ante la ruptura, Canadá acelerará una estrategia para reducir su dependencia del mercado estadounidense. El plan contempla fortalecer la infraestructura nacional mediante inversiones cercanas a 500 mil millones de dólares y ampliar el acceso a nuevos destinos de exportación. El gobierno pretende duplicar antes de fin de año sus mercados preferenciales y sostiene que esa expansión puede respaldar uno de los crecimientos más rápidos del G7. La disputa, por tanto, ya no se limita a los aranceles: Ottawa intenta convertir una crisis bilateral en un giro estructural de su política comercial y reafirmar que sus decisiones económicas no estarán subordinadas a Washington.

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