Banco de la República eleva tasa al 12% e impacta CDT y créditos

El Banco de la República de Colombia decidió llevar su tasa de intervención hasta el 12% efectivo anual a partir de julio de 2026, marcando el punto más alto desde 2024. Esta decisión, adoptada en la reunión de junio, responde al repunte de la inflación y a la revisión de expectativas sobre el costo del dinero. El traslado a los productos financieros de los hogares no será instantáneo, pero se intensificará entre julio y septiembre, encareciendo gradualmente créditos y elevando la rentabilidad de los depósitos a término.

El ciclo alcista comenzó en enero de 2026 con un incremento a 10,25%, continuó en abril hasta 11,25% y culminó en junio con el salto a 12%. El mercado había anticipado un escenario de relajación para la segunda mitad del año; sin embargo, la evolución del índice de precios al consumidor y el dinamismo del empleo obligaron a modificar esa trayectoria. El IPC anual alcanzó 5,84% en mayo, con presiones notables en restaurantes, hoteles, salud y educación.

Cronología del ajuste y rezagos en la transmisión

Los efectos de cada alza no se perciben de inmediato. Los créditos comerciales suelen ajustarse en cuestión de semanas, mientras los de consumo requieren entre uno y tres meses y las hipotecas pueden tardar hasta seis meses o más. Esta diferencia temporal explica por qué el impacto acumulado de los tres incrementos del primer semestre aún se está incorporando a los extractos de julio, agosto y septiembre.

Las cifras ya reflejan parte del movimiento: la tasa promedio ponderada de los créditos de consumo pasó de 17,01% a mediados de diciembre de 2025 a 19,71% al cierre de junio de 2026. La Superintendencia Financiera certificó un interés bancario corriente de 19,19% para consumo y ordinario, con techo máximo cercano a 28,79%. Algunas entidades mostraron variaciones más pronunciadas; Banco Mundo Mujer elevó su tasa de 25% a 28,5%, mientras Itaú la incrementó de 13,43% a 15,04%.

El rezago también genera riesgos de sobreendeudamiento. Quienes financian compras pequeñas a plazos largos o pagan solo el mínimo de la tarjeta de crédito pueden ver cómo una deuda inicialmente manejable se vuelve más costosa y prolongada a medida que se materializan los aumentos pendientes.

Efectos diferenciados según el tipo de crédito

Las tarjetas de crédito y los préstamos de consumo experimentarán el ajuste más rápido en el segundo semestre. Las hipotecas, por su parte, ajustarán sus cuotas con mayor lentitud debido a la periodicidad de revisión de tasas. Esta secuencia implica que el mayor impacto en el flujo de caja de los hogares se concentrará entre julio y diciembre de 2026, incluso si el emisor no realiza nuevos incrementos.

La dispersión entre entidades financieras seguirá siendo relevante. Los clientes con acceso a bancos con tasas más competitivas podrán mitigar parcialmente el encarecimiento, mientras que quienes operan con entidades de mayor costo enfrentarán incrementos más notables en sus cuotas mensuales.

Atractivo renovado de los CDT

El mismo ciclo alcista mejora la remuneración del ahorro. La tasa promedio ponderada de los CDT a 360 días subió de 9,14% a finales de diciembre de 2025 a 12,02% al cierre de junio de 2026. Algunas entidades ya adelantaron movimientos: Pibank elevó su oferta desde el 1 de julio de 13% a 13,50% efectivo anual.

La dispersión también se observa en los depósitos. En diciembre de 2025 la tasa más alta para ese plazo era de 11,06% y la más baja de 5,89%. Para hogares sin deudas costosas, los CDT recuperan atractivo como instrumento de bajo riesgo que ofrece rendimientos superiores a los observados en los últimos dos años.

Perspectivas para los próximos meses

El deterioro del panorama inflacionario, el aumento de las expectativas de precios, el dinamismo del mercado laboral y el alza del salario mínimo configuran un entorno que podría requerir al menos un incremento adicional. Analistas de BBVA Research estiman que la tasa podría llegar a 12,25% antes de que concluya el ciclo. El alivio en el costo del crédito, por tanto, queda postergado hasta 2027, según las proyecciones actuales del mercado.

La decisión del Banco de la República introduce mayor certidumbre sobre el rumbo de la política monetaria, pero también exige a los hogares una revisión cuidadosa de sus compromisos de deuda y opciones de ahorro. El segundo semestre de 2026 será el período en el que se materialice con mayor claridad el efecto combinado de las tres alzas acumuladas hasta junio.

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