La ballena de aproximadamente 12 metros localizada muerta este lunes en Playas de Tijuana, a la altura de los edificios de Océano 21, deberá ser sometida a un análisis científico antes de que se atribuya su fallecimiento a una causa específica. Esa es la postura que expresó Kilómetro Uno, organización que pidió a las autoridades realizar las diligencias correspondientes para esclarecer lo ocurrido.

Osmar Leopoldo San Miguel Lugo, representante de la sociedad civil organizada, sostuvo que no basta con una explicación inmediata. Planteó que el ejemplar debe revisarse con base en evidencia para determinar qué provocó su muerte, en lugar de asumir un motivo sin sustento técnico.
El planteamiento surgió también por la tendencia a relacionar estos casos con la contaminación. San Miguel Lugo reconoció que en Tijuana existe una problemática grave en esa materia, pero subrayó que no hay datos científicos que permitan concluir que ese haya sido el factor en este caso concreto. Por eso insistió en que el análisis del animal es indispensable para obtener una respuesta verificable.
El representante recordó además que debe aplicarse un protocolo cuando ocurre el varamiento de ballenas y otras especies, tanto por razones sanitarias como por el riesgo de transmisión de enfermedades. Ante situaciones de ese tipo, recomendó no manipular a los ejemplares y avisar de inmediato a las autoridades correspondientes.
San Miguel Lugo añadió que la afectación a ballenas y otros mamíferos marinos no se limita a la costa, sino que también puede derivarse de la actividad humana en el océano. Señaló que las embarcaciones pueden provocar colisiones con estas especies, por lo que consideró necesario revisar cada caso para saber qué ocurrió.
Kilómetro Uno, explicó, funge como coordinador de gestión del Comité de Playas Limpias, integrado por dependencias de los tres niveles de gobierno. Sus representantes se reúnen cada dos meses para compartir casos y revisar avances en su atención, mientras este hallazgo queda ahora en manos de las autoridades competentes para definir, con base científica, la causa de la muerte.
