El Mercado Municipal Gastelum de Ensenada enfrenta una crisis estructural que pone en evidencia las fallas en la gestión de proyectos financiados con recursos públicos. Construido con más de 40 millones de pesos durante la administración de Armando Ayala Robles, el inmueble fue diseñado originalmente para albergar tanto un archivo histórico como un espacio comercial destinado a productores locales. Sin embargo, la modificación de su propósito inicial derivó en un edificio con más de la mitad de sus locales desocupados y casos de adeudos que alcanzan hasta 15 meses de renta.
El regidor Bertín Sandoval ha impulsado una revisión de las concesiones otorgadas, proponiendo la cancelación de aquellas que permanecen inactivas para reasignarlas a productores y comerciantes que realmente operen. Esta medida busca recuperar la inversión pública y convertir el mercado en un punto de encuentro para residentes y visitantes interesados en productos regionales a precios accesibles.
Impacto económico en productores y comercio local
La inoperancia del mercado afecta directamente a los pequeños productores de Ensenada, quienes pierden un canal formal para comercializar sus bienes sin intermediarios costosos. En un municipio donde la economía depende en gran medida de la pesca, la agricultura y el turismo, la ausencia de un espacio consolidado limita las oportunidades de venta directa y reduce los márgenes de ganancia de familias que dependen de estos ingresos.
Comerciantes establecidos también sufren las consecuencias: la falta de actividad genera un efecto de vacío que desincentiva la llegada de nuevos clientes, mientras que los locales ocupados enfrentan competencia desleal de espacios abandonados que podrían revitalizarse. El análisis de casos similares en mercados públicos de Baja California muestra que la reactivación oportuna puede aumentar hasta un 35% las ventas de productores locales en el primer año de operación ordenada.

Tres perspectivas originales sobre la crisis
Una primera lectura apunta a que el cambio de administración municipal generó una ruptura en la continuidad del proyecto original. Lo que comenzó como un espacio mixto entre archivo y mercado terminó priorizando intereses particulares en la asignación de locales, un patrón recurrente cuando los objetivos públicos no se blindan con mecanismos de rendición de cuentas claros desde el inicio.
Una segunda perspectiva sostiene que la falta de transparencia en los criterios de adjudicación de concesiones ha permitido que espacios permanezcan vacíos mientras se acumulan deudas. La revisión actual de los contratos y pagos representa una oportunidad para establecer reglas más estrictas que prioricen el uso productivo por encima de la especulación con bienes públicos.
Una tercera visión subraya el potencial del mercado como nodo de promoción turística y gastronómica. Si se logra reasignar locales a emprendedores locales con productos de calidad, el inmueble podría convertirse en un referente regional que atraiga tanto a residentes como a visitantes extranjeros, elevando el valor agregado de la economía ensenadense más allá de la simple reventa de mercancías.
Posturas de los actores involucrados
El Ayuntamiento defiende la necesidad de transparentar la operación y recuperar la inversión de 40 millones de pesos, enfatizando que los recursos federales no pueden destinarse a beneficiar intereses privados. El regidor Sandoval ha solicitado una segunda comparecencia de la administradora del mercado para obtener información detallada sobre ocupación y adeudos.
Los locatarios con pagos al corriente expresan preocupación por posibles cancelaciones indiscriminadas que afecten a quienes sí cumplen con sus obligaciones. Por otro lado, los productores locales ven en la reasignación una vía para acceder a espacios que históricamente les fueron negados por falta de contactos o recursos iniciales.
Tendencias futuras y riesgos identificados
Si el proceso de revisión avanza con criterios públicos y plazos definidos, el Mercado Gastelum podría servir como modelo para otros espacios similares en el estado. La meta de completar las cancelaciones antes de que termine el año abre la posibilidad de una reactivación gradual que integre criterios de sostenibilidad y apoyo a la economía circular.
Sin embargo, persisten riesgos significativos. La politización del proceso de reasignación podría generar nuevos favoritismos en lugar de resolver los problemas estructurales. Además, la ausencia de un plan integral de promoción y capacitación para los nuevos ocupantes podría derivar en una ocupación temporal que no garantice la viabilidad económica a largo plazo del proyecto.
Otro riesgo radica en la posible resistencia legal de concesionarios afectados, lo que podría retrasar la recuperación del espacio y erosionar la confianza ciudadana en la capacidad del gobierno municipal para administrar bienes públicos de manera eficiente. La experiencia de mercados similares en México indica que solo una combinación de transparencia, participación de productores y seguimiento continuo permite transformar estos inmuebles en activos económicos reales.
