Veinte congresistas estadounidenses firmantes del T-MEC advierten que la incertidumbre sobre la vigencia del tratado genera presiones adicionales sobre los productores agrícolas de su país. Estos enfrentan ya la peor crisis económica del sector en más de cuatro décadas, según datos del propio gremio.

El acuerdo comercial ha abierto mercados y oportunidades para la agricultura de Estados Unidos, pero la falta de claridad sobre su continuidad coincide con una administración que, según los firmantes, deteriora la reputación internacional del país. Esta combinación reduce la previsibilidad necesaria para planificar siembras y exportaciones.
Presión estructural sobre el sector
La crisis actual del agro estadounidense no es solo coyuntural. Cuatro décadas de datos muestran que la combinación de volatilidad comercial y percepción negativa del entorno institucional amplifica los riesgos de financiamiento y acceso a compradores extranjeros. Los congresistas vinculan directamente esta erosión reputacional con la pérdida de confianza de socios históricos.
El análisis de los firmantes señala que cualquier renegociación o amenaza de salida del T-MEC impacta de inmediato las decisiones de inversión en el campo. Históricamente, la estabilidad del marco comercial ha sido el principal amortiguador frente a ciclos de precios bajos; su debilitamiento actual deja al sector expuesto sin ese resguardo.
