Durante la Copa del Mundo 2026, la Asociación del Fútbol Argentino ha sumado seis nuevos patrocinadores internacionales: Kalshi, Migu, Double Eagle, Winna, LBank y Airbnb. El anuncio se produce mientras la selección argentina disputa el torneo en Estados Unidos, México y Canadá, y refleja una estrategia comercial que el organismo viene desarrollando desde hace varios años.
El responsable de esta política es Leandro Petersen, director comercial y de marketing de la AFA. Bajo su gestión, la entidad ha reducido su dependencia histórica de los derechos de televisión. Según datos internos de la asociación, más del 50 % de sus ingresos actuales provienen ya del área comercial y de marketing, un cambio que se atribuye a un proceso de profesionalización e internacionalización.
Una agenda intensiva en territorio estadounidense
Petersen lideró una serie de reuniones y presentaciones en Miami, Kansas City y Dallas coincidiendo con los partidos de la selección. Estas actividades permitieron cerrar alianzas con empresas de tecnología, plataformas digitales, servicios financieros y hospitalidad. El acuerdo con Airbnb se presentó en el AFA Community Center de North Bay Village, en Miami, con la participación de Eduardo Solís, Partnerships Lead de la compañía.

La llegada de Airbnb como Global Partner se suma a su acuerdo existente con la FIFA y busca aprovechar la imagen de los campeones del mundo para generar experiencias dirigidas a aficionados. Esta operación ilustra cómo la AFA utiliza el prestigio deportivo para ampliar su presencia en el mercado norteamericano.
Activaciones que combinan deporte y negocios
Además de las reuniones formales, la AFA organizó el Partido de Pádel de las Leyendas en Miami. Participaron exjugadores como Carlos Tevez, Esteban Cambiasso, Javier Saviola, Diego Perotti, Germán Denis, Leandro Cufré y Javier Pastore. El evento reunió a empresarios y ejecutivos de las marcas patrocinadoras en un formato que combina hospitalidad, networking y práctica deportiva.
Estas activaciones buscan consolidar relaciones a largo plazo y no limitarse a contratos puntuales. La estrategia de Petersen parte de la premisa de que la AFA no puede depender exclusivamente de los resultados deportivos para sostener sus ingresos. En cambio, propone construir una plataforma de negocios que funcione durante todo el año apoyada en la marca selección y en el vínculo con sus hinchas.
Implicaciones para el ecosistema del fútbol argentino
El crecimiento de los ingresos comerciales tiene consecuencias directas sobre la estructura de la AFA. Permite financiar proyectos de desarrollo de base, mejorar instalaciones y ampliar la presencia internacional de la selección. Al mismo tiempo, expone a la entidad a la volatilidad de los mercados publicitarios y a la necesidad de mantener un rendimiento deportivo competitivo que justifique el valor de las marcas asociadas.
La expansión en Estados Unidos también plantea preguntas sobre la diversificación geográfica. Hasta ahora, gran parte de los nuevos acuerdos se concentran en el mercado norteamericano. Una mayor dispersión de patrocinadores podría reducir riesgos, aunque requiere tiempo y recursos adicionales para consolidar relaciones en otras regiones.
En términos comparativos, la AFA sigue un camino similar al recorrido por otras federaciones que han profesionalizado sus áreas comerciales. La diferencia radica en que Argentina parte de una base más baja de ingresos y debe competir con organizaciones que ya cuentan con estructuras consolidadas. El resultado de esta etapa dependerá tanto de la continuidad de la estrategia como de la capacidad de la selección para mantener su atractivo global.
