La libreta de abastecimiento continúa vigente en Cuba en 2026 como vía estatal para registrar a los consumidores y regular la compra de alimentos dentro de la Canasta Familiar Normada. En agosto, el sistema acumula 64 años desde su creación legal y 63 desde el inicio formal de las Oficinas de Control y Distribución de Alimentos, conocidas como Oficodas. La libreta no entrega productos gratuitamente: permite acceder a bienes racionados que, en muchos casos, se comercializan con precios subsidiados.

12 de marzo de 1962: nace el régimen de racionamiento
El primer punto fundacional fue la aprobación de la Ley 1015, el 12 de marzo de 1962. La norma creó la Junta Nacional para la Distribución de los Abastecimientos y estableció el régimen de racionamiento para productos de consumo corriente. Con esa decisión, el Estado cubano implantó un mecanismo destinado a ordenar la distribución de artículos básicos entre la población.
La libreta surgió después de la Revolución cubana, en un contexto de transformaciones económicas y políticas, así como de dificultades de abastecimiento. La explicación oficial señaló que el objetivo era regular el consumo y asegurar la llegada de determinados productos a todos los consumidores. El Gobierno también vinculó la creación del sistema con las restricciones comerciales de Estados Unidos, que comenzaron a afectar el suministro de alimentos y otros bienes.
12 de julio de 1963: las Oficodas asumen el registro
La segunda fecha que define el origen del sistema es el 12 de julio de 1963, cuando comenzaron formalmente las oficinas encargadas de administrar la libreta. Las Oficodas pasaron a ser el punto de contacto entre el registro estatal y cada núcleo familiar: allí se inscribe a los consumidores y se les asigna el documento que habilita las compras normadas.
El procedimiento vincula a cada persona con un núcleo de consumidores, una dirección de residencia y comercios minoristas determinados. La normativa corresponde al Ministerio del Comercio Interior, mientras la Oficoda incorpora al ciudadano al Registro de Consumidores y entrega la libreta de productos alimenticios normados. Después, la compra se realiza en la bodega o el establecimiento asignado.
La libreta organiza la compra, no la entrega gratuita
La Canasta Familiar Normada puede incluir arroz, azúcar, aceite, granos, sal, pastas, café y algunos productos cárnicos. Sin embargo, la composición y las cantidades no son fijas: dependen de las disposiciones oficiales y de la disponibilidad de cada producto. La libreta funciona como control de ese acceso, al dejar constancia de qué artículos puede adquirir cada núcleo y en qué cantidad dentro del circuito establecido.
El consumidor paga por los productos que recibe mediante este sistema, aunque muchos cuentan con subsidio estatal y se venden por debajo de su costo. Por eso, la inscripción no equivale a una asignación gratuita de alimentos. El beneficio consiste en poder comprar determinados artículos dentro de una red racionada y subvencionada, cuya administración depende de la libreta y de las Oficodas.
En 2026, ese circuito conserva la estructura que comenzó a establecerse en 1962: el Mincin define las reglas, la Oficoda registra al consumidor, la libreta acredita su pertenencia al núcleo y la bodega asignada realiza la venta. A lo largo de más de seis décadas han variado los productos disponibles, las cantidades y las reglas de distribución, pero el documento sigue siendo uno de los instrumentos centrales para organizar el abastecimiento estatal en la isla.
