El acuerdo de gobierno entre el PP y Vox en Andalucía incluye la entrega de la consejería de Turismo al partido de extrema derecha, que también obtiene rango de vicepresidencia. La decisión marca un cambio significativo en la gestión de un sector que representa una parte esencial del PIB regional y constituye el principal instrumento de proyección internacional de la comunidad.
Hasta ahora, la cartera estaba en manos de Arturo Bernal, responsable de una estrategia de promoción que priorizó la construcción de una imagen contemporánea y global de Andalucía. El traspaso plantea interrogantes sobre la continuidad de esa línea y sobre el enfoque que aplicará el nuevo equipo liderado por Manuel Gavira.

El peso económico y simbólico del turismo
Andalucía recibió casi 38 millones de visitantes en 2025, un incremento del 5 % respecto al año anterior. Esta cifra refleja la relevancia del sector, que no solo genera empleo y actividad económica directa, sino que funciona como herramienta de diplomacia blanda. La promoción turística influye en la percepción exterior de la región, en la captación de inversiones y en la atracción de visitantes de mayor poder adquisitivo procedentes de mercados lejanos.
La gestión de Bernal se centró en campañas que buscaban diferenciar Andalucía de la imagen tradicional de sol y playa. La marca Andalusian Crush, desarrollada con la agencia Ogilvy, utilizó narradores de prestigio internacional como Peter Dinklage, Hans Zimmer y John Cleese para transmitir una identidad cultural sofisticada y emocional. La primera fase de la campaña contó con un presupuesto de 38 millones de euros y obtuvo varios premios de creatividad publicitaria.
Contenido del acuerdo de gobierno
El pacto de 60 páginas dedica apenas una página a Cultura y Turismo. Las medidas específicas en el ámbito turístico se limitan a convertir la tauromaquia, la caza y la pesca en productos atractivos para visitantes. No se mencionan actuaciones sobre promoción exterior, aerolíneas, sostenibilidad ni mejora de la calidad del empleo en el sector. Tampoco aparece referencia alguna a la marca Andalusian Crush ni a la Empresa Pública para la Gestión del Turismo.
Este escaso desarrollo contrasta con la relevancia presupuestaria y estratégica de la consejería. En el entorno de Bernal se ha expresado en privado la preocupación por el futuro de los proyectos en marcha. Por su parte, la patronal hotelera de la Costa del Sol ha pedido continuidad, diálogo y estabilidad, elogiando al mismo tiempo el conocimiento del sector demostrado por el anterior responsable.
Diferencias de enfoque entre ambos partidos
El turismo requiere una estrategia orientada a seducir mercados internacionales, aerolíneas, touroperadores y medios extranjeros. Esta lógica choca con el discurso habitual de Vox, centrado en la defensa de la identidad nacional, la confrontación cultural y el rechazo a determinadas políticas migratorias y medioambientales. La tensión entre ambas aproximaciones no es menor cuando se trata de una consejería cuya principal función es construir reputación exterior.
Hasta que Gavira tome posesión de la macroconsejería, que también incluye Desregulación, Justicia y Administración Local, el sector mantiene una actitud prudente. La pregunta central no se reduce a si la campaña Andalusian Crush seguirá vigente, sino si el espíritu que la sustentaba —una Andalucía abierta y capaz de competir en el mercado global con un lenguaje contemporáneo— podrá mantenerse sin alteraciones sustanciales.
