La presencia de víboras y otras serpientes en zonas de cultivo de San Quintín, Baja California, ha incrementado la preocupación entre jornaleros que realizan labores de corte, deshoje y recolección. Trabajadores han reportado encuentros con cascabeles, culebras ratoneras y coralillos entre las plantas, en un contexto en el que, según el dirigente de Jornaleros Unidos, Rodolfo Gálvez León, numerosas empresas agrícolas no disponen de antídoto para atender de inmediato una eventual mordedura.
Hasta ahora no se han informado mordeduras entre los trabajadores vinculadas con estos hechos. Sin embargo, el temor no se limita al daño físico potencial: para quienes pasan la jornada dentro de surcos densos o entre arbustos, detectar una serpiente puede obligar a suspender la labor, avisar a supervisores y decidir si continúan en una zona que consideran riesgosa. La falta de certeza sobre la respuesta médica disponible agrava esa percepción.
Un reporte derivó en despido
Gálvez León relató el caso de una trabajadora que encontró una víbora mientras laboraba en plantas de frambuesa. De acuerdo con su versión, la jornalera comunicó a una supervisora y a un ingeniero que no volvería a ingresar a esa área por el riesgo. La supervisora habría reconocido que en ese tipo de cultivo suelen aparecer distintas especies de serpientes, entre ellas cascabeles, ratoneras y coralillos.

Según el representante de Jornaleros Unidos, durante esa conversación se advirtió a la empleada que la compañía no contaba con antídoto y que una atención inmediata no estaría garantizada en caso de mordedura. Al día siguiente, añadió, la empresa la llamó para informarle de su despido. El caso ya fue sometido a un procedimiento legal y se prevé una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, la organización anticipó que buscará continuar la reclamación por la vía formal.
La empresa involucrada no aparece identificada en la información difundida, por lo que no se conoció su postura sobre el despido, las condiciones de seguridad del área ni la existencia de protocolos específicos para la detección y retiro de fauna silvestre. La falta de esa versión impide establecer, por ahora, las razones laborales que fueron comunicadas a la trabajadora y el alcance de las medidas aplicadas en el predio.
Riesgo ligado a las tareas agrícolas
Los encuentros con serpientes forman parte de los riesgos propios de labores que se desarrollan cerca del suelo y entre vegetación cerrada. En San Quintín, una región de alta actividad hortícola y de producción de berries, los jornaleros trabajan en cultivos de mora, arándano, fresa y frambuesa, donde la visibilidad puede ser limitada durante el corte o el deshoje. La presencia de fauna no implica por sí misma un incidente, pero exige mecanismos de prevención que reduzcan el contacto accidental.
El dirigente sostuvo que algunos trabajadores optan por retirarse cuando encuentran estos animales. Esa decisión revela una tensión práctica para el sector: la continuidad de la producción depende de que las cuadrillas puedan ingresar a las parcelas, mientras que la seguridad laboral requiere que los empleados tengan autoridad para reportar peligros y apartarse temporalmente de un área sin enfrentar represalias. La conciliación del caso permitirá conocer si esa protección fue respetada.
Exigen supervisión y capacidad de respuesta
Jornaleros Unidos pidió a la Procuraduría del Trabajo revisar que los campos agrícolas cuenten con medios para responder a mordeduras, incluido el acceso oportuno a antídotos. La demanda plantea un asunto que va más allá de almacenar un insumo médico: la efectividad de cualquier atención depende de identificar el incidente, activar primeros auxilios, trasladar a la persona y coordinarse con servicios de salud capaces de aplicar el tratamiento adecuado.
Gálvez León indicó que el tema fue expuesto ante autoridades federales que realizan revisiones en San Quintín como parte del Plan de Justicia Social. La solicitud busca que la exposición a serpientes sea incorporada a las condiciones de seguridad examinadas en los campos. Para que esa revisión produzca resultados verificables, será necesario definir protocolos de reporte, capacitación preventiva, rutas de traslado y responsabilidades empresariales, además de supervisar su cumplimiento.
El señalamiento ocurre mientras persisten reclamos de jornaleros sobre condiciones laborales y acceso a servicios en la región. En este caso, el elemento central será determinar si los empleadores cuentan con evaluaciones de riesgo y procedimientos suficientes para proteger a las cuadrillas sin convertir la denuncia de un peligro en un factor de vulnerabilidad laboral. La audiencia de conciliación será el primer paso para esclarecer el caso particular, mientras la petición de mayor supervisión mantiene abierta la discusión sobre la prevención en los campos de San Quintín.
