Montevideo, 1 de julio de 2026. El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió por unanimidad mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75 %. La medida responde a que la inflación general avanza hacia la meta oficial del 4,5 % y a que las expectativas de precios permanecen firmemente alineadas con ese objetivo, a pesar de las presiones externas recientes.
En mayo la inflación anual se ubicó en 3,77 %, un leve repunte explicado principalmente por el encarecimiento de la energía derivado de un shock de oferta global. La inflación subyacente, que excluye componentes volátiles, subió de forma moderada hasta 3,6 % sin mostrar efectos de segunda vuelta significativos.

Expectativas ancladas a 24 meses
Las proyecciones de analistas, mercados financieros y empresas coinciden en que la inflación se mantendrá cerca del centro de la meta. Los analistas estiman 4,5 %, los mercados financieros 4,67 % y el sector empresarial 5 %. Este consenso indica que el anclaje de expectativas sigue siendo sólido aun cuando la inflación podría superar transitoriamente el objetivo en los próximos meses.
El BCU considera que este anclaje reduce el riesgo de que un repunte temporal se convierta en un problema persistente. La autoridad monetaria ha optado por no modificar la tasa mientras los datos confirmen que las presiones externas no alteran la trayectoria de convergencia.
Contexto macroeconómico local
El mercado laboral y los ingresos mantienen su dinamismo. El consumo privado impulsó una expansión del 0,8 % de la actividad económica en el primer trimestre. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento para el resto del año se mantienen moderadas debido al impacto de la sequía sobre el sector agropecuario, que reduce las exportaciones y afecta la recaudación fiscal.
La combinación de un mercado interno resiliente con debilidad en el sector primario genera un escenario mixto que el BCU monitorea de cerca. Mantener la TPM estable permite sostener el poder adquisitivo sin agregar presión inflacionaria adicional.
Escenario internacional y balance de riesgos
En el plano externo, el organismo valoró la reciente reducción de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que ha moderado la volatilidad financiera global y aliviado las presiones sobre los precios de la energía. Este factor contribuye a un panorama más estable para los costos de importación.
El Directorio del BCU evaluó que el balance de riesgos se encuentra equilibrado. Entre los factores alcistas figuran posibles conflictos internacionales y los efectos climáticos del fenómeno de El Niño. Del lado bajista se identifican una eventual debilidad global del dólar y una desaceleración en los precios de las materias primas. Esta valoración permite al banco central mantener una postura neutral sin necesidad de ajustes inmediatos.
Implicaciones para la política futura
La decisión de mantener la tasa refleja una estrategia de prudencia basada en datos. Al no observarse efectos de segunda vuelta ni desvío significativo de las expectativas, el BCU evita endurecimientos prematuros que podrían frenar la recuperación del consumo. Al mismo tiempo, conserva margen de maniobra si las condiciones externas empeoran.
Los próximos comunicados del Copom serán clave para determinar si la inflación transitoria se mantiene dentro de los límites tolerables o si requiere una respuesta más activa. Por ahora, la autoridad monetaria prioriza la estabilidad de las expectativas sobre ajustes reactivos.
