HERMOSILLO.- La Unidad Especializada en Protección Animal (Unepa) enfrenta con mayor frecuencia reportes por perros agresivos y casos de omisión de cuidado, un patrón que en la práctica se concentra en sectores del norte de la ciudad, donde abundan animales que entran y salen libremente de las viviendas sin supervisión efectiva de sus tutores.
De acuerdo con Carlos Vázquez, oficial de la Policía Municipal encargado del área, el problema no se limita a la conducta del animal en la vía pública. Detrás de buena parte de las denuncias hay un esquema de tenencia informal en el que el perro permanece en condición semi domiciliada: tiene acceso a la calle, a la casa y a espacios comunes, pero sin una responsabilidad clara sobre su resguardo, alimentación o control sanitario.

En ese contexto, los reportes que llegan al 911 suelen ser clasificados inicialmente como “perro agresivo”, por lo que la autoridad recomienda a quien denuncia proporcionar una descripción precisa del animal y ubicar con exactitud el domicilio o punto de incidencia. Ese detalle, explicó Vázquez, permite que los oficiales identifiquen al responsable y actúen con base en el reglamento vigente, que contempla apercibimientos y sanciones cuando se acredita la falta.
Colonias con mayor incidencia
La incidencia es más visible en el sector norte de Hermosillo. Entre las zonas donde Unepa atiende con mayor frecuencia este tipo de casos se encuentran Pueblitos, Villas del Real y el tramo del bulevar Reforma, desde Final de Villa Colonial hasta Urbi Villa del Cedro. También se reciben reportes en Tierra Nueva, Villa Verde, Paseo del Pedregal y Fuente de Piedra, donde además aparecen denuncias por perros abandonados dentro de domicilios o animales agresivos en la vía pública.
El patrón geográfico es relevante porque muestra que no se trata de incidentes aislados, sino de una convivencia urbana deteriorada por prácticas repetidas de tenencia negligente. En sectores con crecimiento habitacional rápido, la falta de control sobre mascotas termina trasladando al espacio público problemas que empiezan dentro de las viviendas: basura derribada, animales sueltos, riesgo de mordeduras y conflictos entre vecinos.
Riesgos por calor y descuido
Además de las agresiones, Unepa atiende casos de animales expuestos durante periodos prolongados a las altas temperaturas, lo que eleva el riesgo de deshidratación cuando existe omisión de cuidado. La autoridad también recibe reportes por desnutrición, falta de desparasitación, ausencia de baño o el uso del animal como guardián en azoteas, una práctica que puede agravar su deterioro físico y su comportamiento.
El énfasis de la dependencia en estos casos apunta a una realidad conocida por las autoridades locales: muchas de las conductas que terminan en denuncia no nacen de una agresividad “natural” del perro, sino de condiciones de manejo inadecuadas. La permanencia sin control, el encierro deficiente y la falta de atención veterinaria aumentan la posibilidad de incidentes y complican la convivencia vecinal.
Del reporte a la sanción
Cuando el caso incluye agresión hacia el propio animal, Unepa da aviso a la Fiscalía General de Justicia del Estado. Esa ruta institucional refleja que las denuncias no sólo abren la puerta a medidas administrativas, sino también a posibles consecuencias penales si hay maltrato comprobado. En paralelo, los oficiales buscan hablar con los tutores para advertirles sobre sus responsabilidades y corregir la conducta antes de que el conflicto escale.
El mensaje de fondo es claro: en Hermosillo, la tenencia responsable ya no puede entenderse como una recomendación opcional. En zonas donde los perros circulan sin control entre la casa y la calle, el problema deja de ser privado y se convierte en un asunto de seguridad, salud pública y bienestar animal. La respuesta institucional existe, pero su eficacia depende de que los dueños asuman obligaciones básicas que, en demasiados casos, siguen sin cumplirse.
