La Unión Europea respaldará la reforma eléctrica que impulsa Honduras con una subvención de 8 millones de euros destinada a movilizar inversión en transmisión, generación y distribución. Bruselas condiciona ese apoyo a que el Congreso apruebe la reforma, que busca corregir un sistema con pérdidas cercanas a 600 millones de dólares al año y décadas de rezago estructural.

La apuesta europea va más allá del sector eléctrico: evalúa además un financiamiento inicial de 200 millones de euros y, vía el Banco Europeo de Inversiones, podría apalancar hasta 500 millones en proyectos energéticos. El mensaje político es claro: sin reforma no habrá capital a escala, pero con ella Honduras podría destrabar inversión externa en un sector que hoy frena competitividad y crecimiento.
En paralelo, la UE lanzó una plataforma de diálogo con sociedad civil para que participe desde el diseño de los proyectos y no solo en su consulta final. Ese giro busca reducir riesgos, mejorar seguimiento y dar más legitimidad a una cooperación que Europa quiere volver “más participativa, transparente e inclusiva”, mientras impulsa ecoparques industriales, infraestructura resiliente y conectividad.
