La alcaldesa de Tlalpan, Gaby Osorio, comunicó un aumento cercano a los 8 millones de pesos en el presupuesto destinado al programa de emprendimientos, al tiempo que se constituyeron casi 150 cooperativas en el último año y medio. Esta decisión se materializó durante la primera entrega de apoyos del ejercicio 2026, que incluyó 150 recursos para emprendedores individuales, 65 para cooperativas y 100 para buscadores de empleo, además de la puesta en marcha de la primera Agencia de Empleo de la demarcación.
De la asignación presupuestal al tejido productivo local
El incremento presupuestal no representa solo una cifra contable. Permite ampliar el alcance de los programas de fomento económico en una alcaldía que históricamente ha enfrentado desigualdades territoriales entre zonas urbanas consolidadas y áreas con menor infraestructura productiva. Al destinar recursos adicionales, la administración busca traducir el apoyo directo en proyectos que generen ingresos recurrentes para las familias, en lugar de depender exclusivamente de transferencias condicionadas.
La creación de la Agencia de Empleo dentro del Centro Integral de Bienestar Económico introduce un mecanismo de vinculación que hasta ahora no existía de forma institucionalizada. Esta oficina mantiene contacto con aproximadamente 200 empresas y ofrece acompañamiento personalizado a quienes buscan insertarse en el mercado laboral. Su operación inicial ya muestra que la intermediación pública puede reducir tiempos de colocación cuando se combina con capacitación básica y seguimiento post-colocación.

¿Hasta qué punto las cooperativas pueden sostener el empleo?
El registro de casi 150 cooperativas en dieciocho meses plantea preguntas sobre la viabilidad a mediano plazo. Muchas de estas organizaciones surgen con capital semilla limitado y operan en sectores de baja escala como alimentos procesados, servicios de limpieza o artesanías. Sin acceso posterior a crédito formal o redes de comercialización, existe el riesgo de que una proporción significativa deje de operar una vez agotados los recursos iniciales. El director de Economía Solidaria, Andrés de Jesús Hernández, ha señalado que el crecimiento de los montos asignados busca precisamente mitigar esa fragilidad inicial.
Desde la perspectiva de los beneficiarios, los apoyos representan una oportunidad concreta para formalizar actividades que antes se realizaban de manera informal. Sin embargo, varios participantes han expresado que la cantidad recibida cubre apenas los gastos de constitución legal y equipamiento básico, dejando poco margen para imprevistos operativos durante los primeros meses.
Perspectivas de la administración y de los actores productivos
El director general de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Fomento Económico, Francisco Hernández, ha defendido que estos recursos funcionan como palanca para reactivar cadenas productivas locales. Su argumento se basa en que cada peso invertido en cooperativas genera multiplicadores en proveedores de insumos y en el consumo de las familias empleadas. Por otro lado, representantes de organizaciones empresariales locales han pedido mayor transparencia en los criterios de selección de proyectos, señalando que la ausencia de auditorías externas podría generar percepciones de discrecionalidad política.
Los buscadores de empleo que recibieron apoyo en esta primera etapa destacan la utilidad de la Agencia de Empleo para acceder a vacantes que no aparecen en portales públicos. No obstante, algunos han reportado que las ofertas disponibles corresponden mayoritariamente a empleos de baja calificación y salarios cercanos al mínimo, lo que limita el impacto en la movilidad social de los participantes.
Escenarios de continuidad y posibles limitaciones
La alcaldesa anunció una segunda entrega de apoyos para septiembre de 2026. Si se mantiene el ritmo de crecimiento presupuestal, el programa podría consolidarse como referente para otras demarcaciones que enfrentan problemas similares de informalidad. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad de vincular los nuevos emprendimientos con mercados más amplios y de establecer mecanismos de seguimiento que permitan identificar proyectos en riesgo antes de que desaparezcan.
Una limitación estructural radica en la dependencia de recursos públicos anuales. Si en futuros ejercicios fiscales se reduce la partida o se reasignan prioridades hacia otras áreas como seguridad o infraestructura, el tejido de cooperativas y microempresas podría enfrentar una contracción abrupta. La experiencia de programas similares en otras alcaldías muestra que la ausencia de estrategias de autofinanciamiento acelera la desaparición de iniciativas una vez que termina el apoyo gubernamental.
El balance actual indica que Tlalpan ha dado pasos concretos para institucionalizar el apoyo a la economía solidaria. Queda por observar si estos instrumentos logran trascender el ciclo presupuestal inmediato y convertirse en plataformas estables de generación de ingresos para un segmento significativo de la población local.
