El pasado lunes 29 de junio de 2026, autoridades municipales de Tijuana acudieron a las inmediaciones del fraccionamiento Mare Real para dar inicio formal a la construcción de 665 metros lineales de concreto hidráulico en el bulevar Paseo Banderas. La empresa Derex, responsable del desarrollo Mare Real, ejecutará esta obra tras una modificación al acuerdo de fraccionamiento que originalmente contemplaba solo 312 metros en ambos cuerpos de la vialidad. Los trabajos, que se prevén concluir en aproximadamente dos meses, forman parte de un esfuerzo por mejorar la conectividad hacia Real del Mar y beneficiar a unas 60 mil personas en la zona de Santa Fe.
Durante el acto, un residente cuestionó directamente al alcalde Abdiel Gutiérrez Coronado sobre la proporción de la intervención: “¿Qué significan 600 metros lineales frente a 6.4 kilómetros que deben ser para desembocar allá?”, refiriéndose a la carretera Escénica a Rosarito. La secretaria de Desarrollo Territorial y Urbano, Virginia Alejandra Vargas González, respondió que la ampliación total del bulevar Paseo Banderas, de 3.4 kilómetros, atraviesa terrenos ejidales y privados, por lo que se requiere un proceso de desincorporación que continúa en marcha. La funcionaria subrayó que el gobierno municipal trabaja para concretar la pavimentación “en algún momento”, aunque no ofreció una fecha precisa para la conclusión completa.

Antecedentes y compromisos previos
La situación actual se enmarca en una serie de promesas incumplidas y ajustes de cronograma. A mediados de mayo de 2026, la misma secretaria Vargas González había asegurado que el fresado en la avenida Popocatépetl, que conecta hacia la colonia Aztlán en Rosarito, concluiría en tres semanas. Sin embargo, el lunes 29 de junio reconoció que los trabajos aún no terminan y que se mantendrá un esquema de mantenimiento periódico: camiones con material fresado llegarán al bulevar Banderas y a Aztlán cada dos meses. Este enfoque refleja las limitaciones técnicas y presupuestales que enfrentan las autoridades para ejecutar obras de gran escala en zonas con tenencia de tierra irregular.
El secretario de Gobierno, Ramón Vázquez, adelantó que el domingo 5 de julio se anunciará la construcción del bulevar Sánchez Taboada, una vialidad que, según el ahora alcalde con licencia Ismael Burgueño, cuenta con 116 mil metros cuadrados de predios ya donados. Esta ruta, que iría desde el fondo de Santa Fe hasta el bulevar Mar de Cortés, se presenta como una solución más estructural al tráfico que el tramo parcial que ahora inicia Derex. La diferencia entre ambas obras ilustra la tensión entre intervenciones puntuales impulsadas por desarrolladores privados y proyectos integrales que requieren coordinación con múltiples propietarios.
Perspectivas de residentes y especialistas
El arquitecto Fernando Martínez, vecino de la zona, señaló que la ciudadanía ha impulsado diversas alternativas viales porque la población actual demanda más infraestructura y un sistema de transporte masivo integral. Por su parte, Lucy Soto, del Movimiento Santa Fe, valoró que el tramo de concreto hidráulico incluirá banquetas, luminarias y vados, elementos que mejoran la seguridad peatonal. No obstante, ambos coinciden en que 665 metros representan apenas un avance parcial frente a los más de tres kilómetros pendientes.
Desde la perspectiva gubernamental, la estrategia de fresado y mantenimiento busca optimizar recursos mientras se resuelven los trámites de tierra. Sin embargo, la ausencia de un calendario vinculante para la totalidad del bulevar genera escepticismo entre los habitantes, quienes han observado que promesas similares en administraciones anteriores tampoco se cumplieron. El contraste entre los 665 metros inmediatos y los 6.4 kilómetros necesarios evidencia la brecha entre las capacidades ejecutivas actuales y las necesidades de movilidad de una zona en rápido crecimiento.
El caso también revela cómo los acuerdos de fraccionamiento pueden modificarse para transferir responsabilidades viales a los desarrolladores privados, una práctica que acelera tramos específicos pero no resuelve la conectividad regional. Mientras Derex avanza con su compromiso acotado, el gobierno municipal mantiene abierta la puerta a futuras etapas sin comprometer plazos concretos. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo que depende de aportaciones puntuales en lugar de un plan maestro financiado y calendarizado de manera integral.
