Stablecoins impulsan transformación del sistema financiero

30 de junio de 2026

El volumen de transacciones con stablecoins alcanzó 28 billones de dólares en 2025, según el Banco de Pagos Internacionales. Este dato marca un punto de inflexión en la forma en que se concibe el dinero electrónico y su integración con tecnologías de registro distribuido.

El informe anual del BIS describe cómo la combinación de programabilidad y cadenas de bloques puede modificar radicalmente los procesos de pago, compensación y liquidación. La tecnología, que tiene su origen en Bitcoin, permite que la información sobre tenencia de valor sea accesible de manera más amplia que en los sistemas centralizados tradicionales.

Diferencias entre sistemas tradicionales y registros distribuidos

En el modelo bancario actual, los registros financieros residen en bases de datos propietarias que no interactúan directamente. Esto obliga a establecer cadenas de mensajes, compensación y liquidación para completar cualquier transacción. El BIS señala que esta fragmentación genera costos adicionales y retrasos, especialmente visibles en pagos internacionales.

Los registros distribuidos, en cambio, ofrecen un libro contable compartido que reduce la necesidad de intermediarios secuenciales. La información queda disponible para todos los participantes autorizados y se actualiza de forma simultánea, eliminando gran parte de la fricción operativa.

Ventajas operativas y aplicaciones en México

La programabilidad permite ejecutar contratos inteligentes que liquidan pagos de manera automática y continua, sin depender de horarios bancarios. Esta característica resulta especialmente útil en transferencias transfronterizas, donde la superposición limitada de horarios y las múltiples intermediaciones elevan los costos.

En México, varias empresas ya ofrecen servicios basados en stablecoins para pagos corporativos y remesas. Los usuarios reportan tiempos de liquidación significativamente menores y comisiones más bajas que las rutas tradicionales a través de bancos corresponsales. Estos casos prácticos ilustran cómo la tecnología puede integrarse en flujos existentes sin requerir una infraestructura completamente nueva.

Riesgos identificados por el BIS

El informe también detalla preocupaciones que no pueden ignorarse. En cadenas públicas, el pseudonimismo y el uso de carteras no custodiadas complican los controles contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. A diferencia de los bancos, que verifican identidades y pueden revertir operaciones sospechosas, estas redes carecen de mecanismos equivalentes de supervisión rutinaria.

Otro punto señalado es la desviación ocasional del precio de las stablecoins respecto al dólar en mercados secundarios, junto con fricciones en los procesos de redención. Estas características hacen que, en la práctica, funcionen más como instrumentos de inversión que como medios de pago estables.

Implicaciones para la política monetaria mexicana

Para economías emergentes como México, el BIS advierte sobre un riesgo estructural: una adopción masiva de stablecoins denominadas en dólares podría erosionar el papel del peso como unidad de cuenta y debilitar los canales de transmisión de la política monetaria de Banxico. Este escenario requiere un análisis cuidadoso de las condiciones bajo las cuales las stablecoins complementan, en lugar de desplazar, la moneda nacional.

Las empresas mexicanas que operan formalmente con estos instrumentos ya aplican controles de cumplimiento regulatorio. Esta distinción entre operaciones reguladas y redes completamente descentralizadas resulta clave para evaluar el verdadero alcance de los riesgos.

Hacia una integración regulada

El BIS plantea que el camino hacia un sistema monetario de próxima generación consiste en incorporar las ventajas tecnológicas a la arquitectura existente, en lugar de construir sistemas paralelos. Esta aproximación gradual permite aprovechar la liquidación instantánea y la programabilidad sin sacrificar los mecanismos de supervisión y estabilidad que sustentan la confianza en el dinero.

La pregunta para México es si el marco regulatorio podrá adaptarse con suficiente rapidez y precisión para capturar los beneficios mientras se mitigan los riesgos identificados. La experiencia de otros países que ya han avanzado en esta dirección sugiere que una regulación inteligente puede facilitar la innovación sin comprometer la integridad del sistema financiero.

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