La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora negó que exista una investigación abierta en su contra por Carlos Alberto Beltrán Olmeda y precisó que su actuación en el caso se limitó a colaborar con Baja California Sur para identificar genéticamente sus restos. La autoridad estatal también rechazó tener datos que lo vinculen con actividades económicas o profesionales dentro del sector gasolinero en Sonora.

La versión oficial fue difundida el 24 de agosto de 2026, cuando la FGJES aclaró que su participación ocurrió a petición de la autoridad de Baja California Sur. Según el posicionamiento, la fiscalía sonorense obtuvo y procesó perfiles genéticos de familiares directos de Beltrán Olmeda, radicados en Guaymas, y esos datos fueron cotejados con la osamenta localizada en San José del Cabo.
Con ese cruce pericial se estableció la correspondencia genética y se confirmó la identidad del exoficial mayor del Ayuntamiento de Los Cabos el 22 de agosto, más de cinco semanas después del hallazgo de los restos. La institución insistió en que no ha recibido una solicitud formal para investigar en Sonora la presencia, actividades o algún hecho relacionado con el exfuncionario.
El origen del caso está en el hallazgo del 13 de julio de 2026, cuando peritos de Baja California Sur intervinieron una fosa clandestina en una brecha de terracería que conduce a la colonia La Ballena, en San José del Cabo. Los restos fueron trasladados al SEMEFO para los estudios correspondientes, y la identificación se cerró después con las muestras aportadas por familiares.
Beltrán Olmeda había sido reportado como desaparecido desde el 6 de junio de 2026, luego de ser visto por última vez en el fraccionamiento La Conquista, en Culiacán, Sinaloa. Su última aparición pública ocurrió el 25 de mayo, cuando ofreció una conferencia de prensa para anunciar su salida de la Oficialía Mayor del Ayuntamiento de Los Cabos por “motivos personales”.
