Seguro de desgravamen: cambios regulatorios y efectos en el crédito

La decisión de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) de exigir que las entidades financieras ofrezcan al menos un crédito de consumo sin seguro de desgravamen obligatorio marca un punto de inflexión en la relación entre bancos y usuarios peruanos. Esta medida, vigente desde septiembre de 2025, responde a años de quejas sobre prácticas que limitaban la libertad de elección y encarecían el costo real del financiamiento.

El seguro de desgravamen surgió en el Perú durante los años noventa como respuesta a la necesidad de mitigar el riesgo de impago en caso de fallecimiento o invalidez del deudor. Inicialmente se comercializaba de forma separada, pero con el tiempo las entidades financieras lo integraron como requisito casi automático en préstamos personales, tarjetas de crédito e hipotecas. Esta integración generó un mercado cautivo donde el cliente rara vez comparaba precios ni coberturas.

La SBS identificó que esta práctica reducía la competencia entre aseguradoras y encarecía el acceso al crédito para sectores de menores ingresos. Datos internos del regulador mostraron que en 2024 más del 85 % de los créditos de consumo incluían el seguro sin que el usuario pudiera rechazarlo sin perder la aprobación del préstamo.

Antecedentes regulatorios y presión del mercado

El cambio normativo no surgió de forma aislada. Desde 2022, asociaciones de consumidores y la Defensoría del Pueblo habían presentado informes que documentaban casos donde el costo del seguro representaba entre el 8 % y el 15 % del valor total del préstamo. Uno de los casos más citados fue el de una microempresaria de Arequipa que solicitó un crédito de 25 000 soles para ampliar su negocio y descubrió que 3 200 soles correspondían al seguro de desgravamen sin que se le ofreciera alternativa.

La SBS tomó como referencia experiencias similares en Chile y Colombia, donde la separación entre el crédito y el seguro de vida asociado permitió una reducción promedio del 12 % en la tasa efectiva del préstamo. Esta evidencia técnica sustentó la decisión de obligar a las entidades a ofrecer productos sin el requisito del desgravamen.

Impacto en las entidades financieras

Para los bancos, la medida obliga a replantear sus modelos de riesgo. Anteriormente, el seguro actuaba como garantía adicional que reducía la necesidad de provisiones por incobrabilidad. Ahora las entidades deben decidir si mantienen el producto como opción voluntaria o si ajustan sus políticas de aprobación para compensar el mayor riesgo percibido.

Algunas instituciones ya han anunciado que ofrecerán descuentos en la tasa de interés cuando el cliente contrate el seguro de forma voluntaria. Esta estrategia busca retener el ingreso por comisiones que antes obtenían de forma automática. Sin embargo, analistas del sector advierten que la competencia entre aseguradoras independientes podría erosionar los márgenes de las compañías vinculadas a los bancos.

Efectos en los consumidores y la competencia

Los usuarios ganan capacidad de comparación. Un cliente que solicite un préstamo de 40 000 soles a 36 meses podrá evaluar si pagar el seguro de desgravamen (aproximadamente 1 800 soles en total) compensa frente a la posibilidad de contratar una póliza más económica en el mercado abierto. Esta libertad introduce un incentivo real para que las aseguradoras mejoren precios y coberturas.

El cambio también podría ampliar el acceso al crédito para personas que antes rechazaban préstamos por considerar excesivo el costo adicional del seguro. En segmentos de ingresos medios-bajos, donde la prima representa una fracción significativa del ingreso mensual, esta opción puede modificar patrones de endeudamiento.

Consecuencias a largo plazo

En el mediano plazo se espera una mayor especialización del mercado de seguros asociados a créditos. Compañías independientes podrían desarrollar productos más flexibles, con coberturas parciales o primas ajustadas al perfil de riesgo individual. Al mismo tiempo, los bancos podrían migrar hacia modelos de originación de préstamos donde el seguro sea un producto cruzado opcional y no un requisito.

El regulador deberá vigilar que la oferta de créditos sin seguro no derive en mayores tasas de interés que neutralicen el beneficio para el cliente. La transparencia en la información sobre costos totales será determinante para que la medida cumpla su objetivo de promover competencia real y no solo formal.

El precedente también podría extenderse a otros productos financieros. Ya existen discusiones internas en la SBS sobre la conveniencia de aplicar reglas similares a los seguros vinculados a créditos hipotecarios y vehiculares. Si la experiencia con créditos de consumo resulta positiva, es probable que el principio de libre elección se consolide como estándar en el sistema financiero peruano.

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