La industria cripto estadounidense ve alejarse su mayor apuesta regulatoria en años. El Senado cerró su sesión antes del receso de agosto sin votar la Ley de Claridad, el proyecto que debía fijar un marco para los activos digitales, y dejó su avance para septiembre en medio de un bloqueo político que ya erosiona la ventana de negociación.

Bloqueo político
El retraso no es solo procedural. Los republicanos no consiguen los 60 votos necesarios y varios demócratas cuestionan que el texto aún carece de controles estrictos contra lavado de dinero y riesgos éticos. Esa resistencia, sumada a la carga legislativa del Senado, deja al proyecto atrapado entre la urgencia de la industria y la aritmética parlamentaria.
El golpe es relevante porque el sector ha invertido cientos de millones de dólares para obtener una ley que le daría certidumbre jurídica y abriría la puerta a reglas más claras para operar en el mercado estadounidense. Pero la ausencia de consenso en esta fase sugiere que la discusión ya no es solo técnica: también define cuánto margen tendrá Washington para imponer límites a una industria que buscaba una victoria rápida y ahora enfrenta una negociación más dura y más lenta.
