Rigoberto Brown Cantú, señalado por autoridades de Estados Unidos como presunto operador financiero de una red criminal transfronteriza, se entregó el 10 de agosto en Houston. Un juez federal del Distrito Sur de Texas le impuso una fianza de un millón de dólares, con la que podrá enfrentar fuera de prisión seis cargos formulados desde 2022, entre ellos conspiración para lavar dinero y extorsión bajo la Ley Hobbs.

Extorsión en los cruces
La acusación sostiene que la organización presuntamente sometió a agencias aduanales de Tamaulipas y Texas mediante amenazas y cobros ilegales por expediente, para controlar el tránsito de transmigrantes centroamericanos hacia sus países de origen. El esquema elevaba artificialmente las tarifas de cruce y, según las pesquisas, convertía el efectivo obtenido en recursos aparentemente legales mediante empresas de transporte y logística de Brownsville y Mission.
El caso vuelve a colocar bajo escrutinio a su hermano, Roberto Brown Cantú, alias “El Señor de los Buques”, prófugo en México y vinculado por la Fiscalía con una presunta trama de huachicol fiscal. Las autoridades mexicanas investigan la entrada de diésel con documentación alterada, incluido el aseguramiento de más de 10 millones de litros en Altamira en marzo de 2025.
Una ruta financiera compartida
La comparecencia en Texas puede ampliar el intercambio de información financiera entre México y Estados Unidos. Estados de cuenta, registros corporativos y testimonios que surjan del proceso podrían ayudar a identificar activos y compañías usadas para sostener tanto las extorsiones fronterizas como el contrabando de combustibles. La fianza no resuelve las imputaciones: abre una fase judicial en la que la trazabilidad del dinero será el elemento central.
