República Dominicana ha consolidado su posición como el país de América Latina que genera mayor cantidad de empleos directos a través del régimen de zonas francas, superando los 198 mil puestos al cierre de 2023. Esta cifra coloca al territorio caribeño por delante de otras economías de la región en un indicador que mide la capacidad real de absorción laboral de este modelo industrial.
Alcance de la infraestructura actual
El país opera actualmente 286 zonas francas distribuidas en 87 parques industriales, una de las redes más extensas del continente. La mayoría de estos espacios se concentra en la región norte, seguida por el Distrito Nacional y Santo Domingo. La propiedad privada domina el 76 por ciento de los parques, lo que otorga mayor agilidad para responder a las demandas de inversionistas extranjeros.
Al final de 2023 operaban 820 empresas dentro del régimen, lo que representa un incremento del 6 por ciento frente al año anterior. Esta expansión se ha sostenido gracias a una combinación de estabilidad regulatoria y mejoras en los procesos aduaneros impulsadas por el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.

Generación de empleo directo e indirecto
El impacto laboral total alcanza 693 mil puestos cuando se suman los empleos indirectos. Este volumen sitúa a República Dominicana en el primer lugar regional según el informe “Zonas francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región”. Los salarios promedio mensuales dentro del sector se ubican en 624 dólares, por encima de la media observada en economías comparables.
La distribución sectorial muestra un 32 por ciento de empresas dedicadas a servicios, mientras que el resto se reparte entre manufactura textil, tabaco, dispositivos médicos, productos eléctricos, logística y agroindustria. Esta diversidad ha permitido mantener niveles de actividad incluso durante periodos de volatilidad en cadenas globales de suministro.
Contribución a las exportaciones
Más del 56 por ciento de las exportaciones totales del país provienen de zonas francas. En 2023 estas ventas alcanzaron 7.965 millones de dólares, mientras que las importaciones asociadas se situaron en 4.887 millones, generando una balanza comercial positiva. El régimen aporta además un 3,1 por ciento al producto interno bruto.
Por cada peso dominicano exonerado en impuestos, el sector genera siete pesos en valor agregado directo y hasta 14 pesos si se considera toda la cadena de valor. Esta relación ha sido clave para justificar la continuidad de los incentivos fiscales ante las autoridades.
Adaptación a tendencias globales
El modelo dominicano ha aprovechado la tendencia de nearshoring y friendshoring para atraer nuevas operaciones. La combinación de infraestructura consolidada, madurez institucional y acceso preferencial a mercados de Estados Unidos y Europa ha posicionado al país como destino recurrente para empresas que buscan reducir riesgos geopolíticos.
Al mismo tiempo, las autoridades han avanzado en digitalización de trámites y programas orientados a la sostenibilidad ambiental dentro de los parques. Estas iniciativas buscan mantener la competitividad frente a otros destinos de la región que también compiten por inversiones de mayor contenido tecnológico.
Desafíos identificados
El informe señala que la elevada ocupación de los parques actuales limita la capacidad de recibir nuevos proyectos de gran escala. Entre las prioridades futuras se mencionan la ampliación de infraestructura física disponible y el incremento del valor agregado de las actividades instaladas para atraer operaciones que ofrezcan salarios más elevados.
La política pública ha descansado principalmente en exenciones fiscales y alianzas público-privadas. El reto consiste ahora en equilibrar esos incentivos con una mayor contribución fiscal y en elevar la productividad media del sector sin sacrificar los niveles de empleo alcanzados.
República Dominicana mantiene el segundo lugar en número total de zonas francas en América Latina y el primero en generación de empleo bajo este régimen. El equilibrio entre escala, estabilidad regulatoria y capacidad de adaptación sigue siendo el factor diferenciador frente a competidores regionales.
