El número de personas con un patrimonio superior a mil millones de dólares alcanzó en 2026 la cifra de 3.302, según el informe anual publicado por el banco suizo UBS. Esta marca representa un aumento del 13,1 % respecto al año anterior, lo que equivale a 383 nuevos multimillonarios incorporados en solo doce meses. El dato confirma una tendencia de expansión sostenida que se ha acelerado tras la pandemia y que refleja tanto el comportamiento de los mercados financieros como la concentración de valor en determinados sectores tecnológicos y energéticos.
El estudio de UBS, elaborado con datos recopilados hasta finales de 2025 y actualizados en los primeros meses de 2026, muestra que Estados Unidos sigue concentrando la mayor parte de esta riqueza extrema: más de mil multimillonarios residen en ese país. China ocupa el segundo lugar con 562 personas, seguida por India con 211, Alemania con 193 y Rusia con 122. Estas cinco naciones agrupan más de la mitad del total mundial, lo que evidencia una distribución geográfica muy desigual de la fortuna privada a gran escala.
El crecimiento registrado este año supera con claridad las tasas observadas en periodos anteriores. Entre 2020 y 2024 el incremento anual promedio rondaba el 8 %, mientras que en el último ejercicio la cifra se elevó hasta el 13,1 %. Esta aceleración coincide con la recuperación bursátil de las grandes tecnológicas estadounidenses y con el alza de los precios de la energía tras los conflictos geopolíticos de los últimos años. Los datos sugieren que quienes ya poseían activos diversificados en acciones y materias primas lograron ampliar su ventaja respecto al resto de la población.

El informe de UBS no se limita a contabilizar cabezas, sino que también examina las fuentes de riqueza. El sector tecnológico sigue siendo el principal generador de nuevos multimillonarios, especialmente en Estados Unidos y China, donde empresas de software, inteligencia artificial y comercio electrónico han multiplicado su valoración en bolsa. Al mismo tiempo, el sector energético ha contribuido de forma notable en Rusia y en algunos países de Oriente Medio, aunque con menor intensidad que en ejercicios previos. Esta composición sectorial explica por qué el número de multimillonarios ha crecido más rápido en economías con mercados de capitales desarrollados que en aquellas donde la riqueza sigue ligada principalmente a activos inmobiliarios o industriales tradicionales.
Contexto histórico y comparaciones
La serie histórica elaborada por UBS permite situar el dato de 2026 en perspectiva. En 2015 el planeta contaba con poco más de 1.800 multimillonarios. Diez años después la cifra casi se ha duplicado. El salto más pronunciado se produjo entre 2020 y 2022, cuando las medidas de estímulo fiscal y monetario adoptadas durante la pandemia impulsaron las valoraciones de activos financieros. Desde entonces el ritmo se ha moderado, pero no se ha revertido. Los analistas del banco suizo destacan que, a diferencia de crisis anteriores, la reciente expansión no ha ido acompañada de una corrección significativa en los mercados de valores, lo que ha permitido que la mayor parte de los nuevos millonarios mantengan su estatus.
India constituye uno de los casos más llamativos. Con 211 multimillonarios, el país ha superado a Alemania en el ranking global por primera vez. El crecimiento indio se atribuye principalmente a la expansión de empresas de tecnología y servicios financieros, así como a la apreciación de conglomerados familiares que han diversificado sus inversiones hacia el exterior. Sin embargo, el informe advierte que la volatilidad regulatoria y las fluctuaciones del tipo de cambio pueden alterar estas posiciones en los próximos ejercicios.
Implicaciones económicas y sociales
El aumento del número de multimillonarios plantea preguntas sobre la distribución de la riqueza y su impacto macroeconómico. Diversos estudios académicos han señalado que una mayor concentración de recursos en manos de un pequeño grupo puede reducir la propensión marginal al consumo y afectar la demanda agregada. Al mismo tiempo, los grandes patrimonios suelen destinarse en parte a inversión productiva, especialmente en capital riesgo y startups, lo que genera empleo y innovación en sectores de alto valor añadido. El informe de UBS no toma partido en este debate, pero ofrece datos que permiten contrastar ambas tesis.
Por ejemplo, los multimillonarios estadounidenses han incrementado de forma notable sus participaciones en fondos de inversión orientados a la transición energética y a la biotecnología. En China, en cambio, una proporción mayor de la riqueza permanece en empresas estatales o semipúblicas, lo que reduce la liquidez disponible para proyectos puramente privados. Estas diferencias de asignación influyen en la velocidad con que cada país genera nuevos multimillonarios y en la estabilidad de sus fortunas ante cambios regulatorios o geopolíticos.
El documento también registra un leve aumento de la diversidad entre los nuevos multimillonarios. Aunque los hombres siguen representando más del 85 % del total, el número de mujeres que superan el umbral de los mil millones ha crecido un 18 % respecto a 2025, impulsado principalmente por herencias y por la creación de empresas en el sector de consumo y salud. Esta tendencia, aún incipiente, podría modificar a largo plazo la composición demográfica de la lista si se mantiene el ritmo actual.
Las proyecciones incluidas en el informe estiman que, de continuar las condiciones actuales de mercado, el número de multimillonarios podría superar los 3.600 en 2027. Sin embargo, los autores advierten que una corrección bursátil prolongada, cambios fiscales significativos o tensiones comerciales entre las principales economías podrían frenar o incluso revertir esa trayectoria. El escenario base contempla un crecimiento moderado pero sostenido, condicionado a la evolución de los tipos de interés y a la capacidad de las empresas tecnológicas para mantener sus márgenes de beneficio.
