Proveedores chinos frenan envíos de tierras raras a Estados Unidos antes de la visita de Xi

Varios proveedores chinos de tierras raras han suspendido o rechazado envíos destinados a empresas estadounidenses por temor a represalias de Pekín, según tres fuentes consultadas. La decisión reaviva la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de Estados Unidos a pocas semanas de la visita del presidente Xi Jinping a Washington, prevista para el 24 de septiembre.

El riesgo regulatorio paraliza operaciones

El problema se agravó después de que China sancionara en agosto a la Responsible Business Alliance (RBA), organismo estadounidense vinculado a auditorías de cadenas de suministro. Algunos proveedores temen que cumplir los controles de diligencia debida de la Responsible Minerals Initiative pueda exponerlos a nuevas sanciones chinas. Otras compañías ya habían detenido operaciones para evitar que sus materiales terminaran revendidos a usuarios restringidos.

La incertidumbre no se limita a los envíos. Algunas empresas estadounidenses llevan más de seis meses esperando licencias de exportación, mientras Washington insiste en que Pekín cumpla los compromisos alcanzados en Busan y Pekín para agilizar esos permisos. El desacuerdo ha entrado en la agenda de preparación de la cumbre, donde las tierras raras funcionan como instrumento de presión dentro de una disputa comercial y tecnológica más amplia.

Aunque las exportaciones de muchos minerales e imanes se han recuperado desde las restricciones impuestas por China en abril de 2025, el suministro sigue siendo insuficiente. Los precios del itrio, el fosfuro de indio y el tungsteno permanecen cerca de máximos históricos por su uso en defensa, aeroespacio, chips, dispositivos médicos y energía. Las exportaciones chinas de itrio a Estados Unidos han aumentado este año, pero aún equivalen aproximadamente a la mitad de las registradas en 2024.

Pekín atribuye sus sanciones a las restricciones de la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense contra laboratorios y fabricantes chinos. Sin embargo, el envío de 27 toneladas de itrio a Estados Unidos en julio, tras dos meses de interrupción, sugiere que China podría flexibilizar parcialmente los controles alrededor de la cumbre. Esa eventual apertura reduciría la presión inmediata, pero no resolvería la dependencia estructural estadounidense ni el riesgo de que futuras medidas geopolíticas vuelvan a bloquear el suministro.

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