La Profepa lanzó la campaña “Los monos no son mascotas” para alertar sobre el tráfico de primates silvestres en México y recordar que no pueden ser considerados animales de compañía. La dependencia advirtió que la extracción, compra, regalo y posesión de estas especies implica una cadena ilegal que comienza con la captura de crías en selvas del sur y sureste del país.
En México viven tres primates nativos protegidos por la normativa ambiental: el mono araña, el mono aullador negro o saraguato y el mono aullador de manto. La NOM-059-SEMARNAT-2010 los ubica en peligro de extinción, clasificación que la actualización publicada en 2025 mantiene, aunque con cambios taxonómicos para el mono aullador negro.

La autoridad explicó que el daño empieza desde la extracción de las crías, que dependen de sus madres para alimentarse, protegerse y aprender conductas sociales. Durante ese proceso, las madres pueden ser asesinadas y algunos bebés mueren al caer de los árboles o mientras son capturados y trasladados.
El traslado también agrava la situación. Los ejemplares pueden ser encerrados en cajas, maletas u otros recipientes improvisados, donde enfrentan hacinamiento, hambre, deshidratación, heridas, fracturas, infecciones, desnutrición y estrés. Profepa señaló que por cada cría que llega al mercado pueden morir otras tres durante la extracción y el transporte.
La dependencia añadió que un mono no se vuelve doméstico por crecer en una casa. Sigue siendo un animal silvestre con necesidades sociales, físicas y de comportamiento que difícilmente pueden reproducirse en cautiverio, y pueden aparecer conductas repetitivas o anormales como arrancarse el pelo, morderse o emitir vocalizaciones constantes.
Profepa también advirtió riesgos para las personas. Las mordeduras pueden causar lesiones y existe posibilidad de transmisión de infecciones entre animales y humanos, por lo que una agresión de este tipo debe ser atendida médicamente. Además, la Ley General de Vida Silvestre prohíbe el aprovechamiento extractivo de primates, salvo excepciones vinculadas con restauración, repoblamiento y reintroducción.
Entre 2019 y 2026, la Profepa aseguró 137 ejemplares de primates: 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores. La autoridad indicó que los animales rescatados deben ser evaluados antes de cualquier liberación, porque el tiempo en cautiverio puede afectar su salud y sus capacidades para volver a la vida silvestre.
