La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) anticipó que la producción mundial de petróleo y los flujos comerciales volverán a niveles previos a las perturbaciones causadas por la guerra en Irán hacia finales de 2026. El organismo federal señaló que la mayor parte de la capacidad paralizada en Medio Oriente debería reactivarse durante el primer trimestre de 2027, aunque el grueso de la recuperación comercial se concretaría antes.
Según el informe difundido este martes, las interrupciones derivadas del conflicto generaron una reducción temporal en la oferta global que afectó principalmente a los mercados de Asia y Europa. La EIA basa sus proyecciones en datos de inventarios, capacidad de almacenamiento y contratos de transporte marítimo que ya muestran señales de normalización gradual.
Contexto de las interrupciones en Medio Oriente
El conflicto en Irán provocó el cierre de varias terminales de exportación y la suspensión de operaciones en campos petroleros clave durante los primeros meses del año. Países como Arabia Saudita e Irak incrementaron su producción para compensar parte del déficit, aunque los volúmenes adicionales no alcanzaron a cubrir la totalidad de la demanda internacional.
La EIA destaca que los flujos de crudo ligero provenientes del Golfo Pérsico fueron los más afectados, obligando a refinerías europeas y asiáticas a buscar suministros alternativos en América y África. Esta reconfiguración temporal elevó los costos de flete y modificó las rutas habituales de los buques tanque.

Proyecciones de recuperación por etapas
El organismo estadounidense divide la recuperación en dos fases principales. La primera, que se extendería hasta diciembre de 2026, contempla la reactivación de instalaciones de procesamiento y el restablecimiento de contratos de exportación ya firmados. La segunda fase, prevista para el primer trimestre de 2027, incluiría la plena operación de campos que requieren mantenimiento prolongado tras los daños ocasionados por el conflicto.
Los analistas de la EIA advierten que cualquier retraso en la firma de acuerdos de seguridad regional podría desplazar parte de esta segunda etapa hacia mediados del próximo año. No obstante, los inventarios estratégicos liberados por varios países miembros de la AIE han permitido mantener la estabilidad de precios durante el periodo de transición.
Repercusiones en los mercados energéticos
El restablecimiento de los volúmenes iraníes y de otros productores regionales debería aliviar la presión sobre los precios del Brent y el WTI, que registraron incrementos superiores al 15 % durante los meses de mayor incertidumbre. Los futuros de diciembre ya reflejan un descuento respecto a los contratos de agosto, señal de que los operadores anticipan una oferta más abundante.
Las refinerías asiáticas, principales compradoras de crudo iraní antes del conflicto, han comenzado a renegociar volúmenes con proveedores de largo plazo. Esta dinámica podría consolidar nuevas relaciones comerciales que persistan incluso después de la normalización total de los flujos.
Factores que podrían alterar el calendario
La EIA subraya que sus proyecciones asumen la ausencia de nuevos episodios de violencia que afecten infraestructura energética. Un incremento en las tensiones geopolíticas o sanciones adicionales sobre el sector petrolero iraní modificarían sustancialmente el escenario actual.
Asimismo, la velocidad de reparación de oleoductos y terminales portuarias dependerá de la disponibilidad de equipos especializados y personal técnico calificado. Algunos países de la región ya han solicitado asistencia técnica a empresas occidentales para acelerar estos trabajos.
El informe concluye que, bajo las condiciones actuales, el mercado petrolero global debería recuperar su equilibrio operativo antes de que finalice 2026, aunque la volatilidad de precios podría mantenerse elevada durante los próximos trimestres.
