El Ministerio de Agricultura ha confirmado que la campaña 2025/26 cerrará con una producción de 1.298.000 toneladas de aceite de oliva. Esta cifra, aunque inferior a las estimaciones iniciales, resulta suficiente para garantizar el abastecimiento del mercado interior y mantener un enlace de campaña sin tensiones de suministro.
El descenso controlado frente al ejercicio previo
La producción representa una caída del 7,7% respecto a las 1.406.954 toneladas obtenidas en 2024/25. El ajuste se concentra principalmente en Andalucía, donde Córdoba ha registrado una reducción cercana al 11%, pasando de una previsión inicial de 270.000 toneladas a poco menos de 240.000 toneladas reales. A pesar de este recorte, el volumen final supera en un 17% la media de las cuatro últimas campañas, lo que indica que la cosecha se mantiene dentro de parámetros razonables para el sector.

El ritmo de comercialización durante los primeros ocho meses de campaña ha sido prácticamente idéntico al registrado el año anterior. Esta coincidencia resulta relevante porque demuestra que la demanda no se ha visto afectada por la menor oferta disponible y que los operadores han ajustado sus estrategias sin necesidad de recurrir a importaciones extraordinarias.
La evolución de los precios y el comportamiento del mercado
Las cotizaciones han mantenido una suave tendencia a la baja a lo largo de la campaña, aunque siguen situándose entre un 5,1% y un 8,7% por encima de los niveles observados en el mismo periodo del ejercicio anterior. Esta diferencia de precios refleja tanto la menor disponibilidad de producto como la capacidad del sector para sostener márgenes sin provocar una caída brusca del consumo.
El Ministerio ha señalado que las condiciones climáticas de la pasada primavera han favorecido una floración y un cuajado adecuados, lo que permite anticipar una cosecha superior para la campaña 2026/27. Los primeros datos oficiales del aforo no se publicarán hasta octubre, pero las expectativas del sector apuntan a una recuperación que podría aliviar la presión sobre los precios.
La aceituna de mesa y el impacto de los aranceles estadounidenses
En el ámbito de la aceituna de mesa, la producción acumulada hasta el noveno mes de campaña alcanza las 503.000 toneladas. Aunque este volumen es inferior al de la campaña anterior, Agricultura considera que será suficiente para cubrir las necesidades comerciales hasta el cierre del ejercicio. Paralelamente, el sector ha cuantificado en 257 millones de euros las pérdidas acumuladas por los aranceles impuestos por Estados Unidos a la aceituna negra española.
La mesa sectorial también ha abordado la conveniencia de disponer de mecanismos de regulación ante posibles situaciones de sobreoferta en el futuro. Como primer paso, el Ministerio abrió una consulta pública sobre el proyecto de norma de comercialización para la campaña 2026/27, que permaneció disponible hasta el pasado 3 de julio.
La necesidad de herramientas de estabilización
El análisis de los datos revela que el sector oleícola español ha logrado mantener el equilibrio entre oferta y demanda incluso en un escenario de producción moderada. Sin embargo, la experiencia de las últimas campañas muestra que las variaciones climáticas pueden generar oscilaciones importantes en el volumen de cosecha. Contar con instrumentos de regulación que actúen de forma preventiva, en lugar de reactiva, permitiría evitar tanto los picos de precio que afectan al consumo como los hundimientos que perjudican la rentabilidad de los productores.
La confirmación de una producción suficiente para el enlace de campaña proporciona al sector un margen de maniobra para planificar la siguiente cosecha con mayor certidumbre. Las decisiones que se adopten en los próximos meses, tanto en materia de regulación como de promoción, determinarán si esta estabilidad se consolida o si el mercado vuelve a enfrentarse a tensiones de suministro en el medio plazo.
