Los precios del petróleo retrocedieron alrededor de 1% en Asia ante un golpe doble: el recorte de las previsiones de demanda para 2026 por parte de la OPEP y la AIE, y el dato de un fuerte aumento en los inventarios de crudo de Estados Unidos. El Brent bajó a 87.96 dólares y el WTI a 82.24, confirmando que el mercado castiga hoy más la debilidad del consumo que el riesgo geopolítico.

La lectura de fondo es clara: la tensión en Oriente Medio sigue sosteniendo una prima de riesgo, pero no basta para compensar el deterioro de las perspectivas de demanda. La OPEP redujo por cuarta vez en el año su proyección de crecimiento para 2026, mientras la AIE pasó a prever una caída del consumo este año, señal de que el mercado empieza a descontar una economía menos dinámica y un balance petrolero menos ajustado de lo previsto.
