Los precios del petróleo iniciaron la semana con ganancias impulsados por nuevos ataques recíprocos entre Estados Unidos e Irán, que debilitan la frágil tregua provisional y reducen el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz. El Brent subió 45 centavos hasta 72,44 dólares el barril, mientras el WTI avanzó 82 centavos a 70,05 dólares.
Los analistas de ING y ANZ advierten que el mercado subestima el riesgo alcista: aunque los envíos alcanzaron máximos la semana previa, el tráfico se ha ralentizado tras los incidentes desde el jueves. Una recuperación lenta de la oferta podría elevar los precios de forma significativa.

Riesgos de suministro persistentes
El Brent cayó 10,6 % la semana pasada, su tercer descenso consecutivo, pese al aumento previo de exportaciones. Ahora los retrasos en buques, infraestructuras dañadas y paradas de producción limitan los flujos físicos. Según ANZ, alcanzar niveles previos al conflicto podría tomar el resto del año.
Reanudación de negociaciones
Irán y Estados Unidos acordaron cesar las hostilidades en el golfo Pérsico y retomar conversaciones sobre el estrecho de Ormuz. Aramco reanudó cargas en Ras Tanura tras cuatro meses, aunque un accidente de helicóptero dejó 14 fallecidos. La complacencia actual del mercado contrasta con la fragilidad real del equilibrio de oferta.
