El peso mexicano abrió la sesión de este martes con una depreciación marginal frente al dólar, en un mercado que mantiene una postura defensiva por la persistencia de la tensión en Oriente Medio y por la incertidumbre asociada a la relación comercial de México con Estados Unidos y Canadá. En operaciones spot, la divisa local se ubicó en 17.0401 unidades por dólar, apenas por encima del cierre oficial previo de 17.0343 unidades reportado por el Banco de México, lo que implicó una pérdida de 0.03%, inferior a un centavo.
La cotización se movió dentro de un rango acotado, con un máximo de 17.0723 unidades y un mínimo de 17.0283, señal de que el mercado sigue operando cerca de la barrera psicológica de los 17 pesos sin una dirección clara. La estabilidad relativa del tipo de cambio contrasta con la cautela de los inversionistas, que han reaccionado con prudencia ante el aumento de episodios de aversión al riesgo en los mercados internacionales.

En el exterior, el Índice Dólar (DXY), que mide el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas de referencia, retrocedió 0.08% para ubicarse en 99.56 puntos. Aunque ese movimiento reflejó cierta debilidad del billete verde, no fue suficiente para darle impulso al peso, que continúa sensible a cualquier giro en el entorno global de riesgo. La lectura sugiere que, por ahora, la moneda mexicana permanece más expuesta a factores de incertidumbre que a la señal aislada de un dólar ligeramente más débil.
El foco de los operadores sigue puesto en Oriente Medio, después del vencimiento del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y ante la negativa del presidente Donald Trump de extenderlo en ausencia de avances en las conversaciones. Ese elemento ha elevado la cautela en los activos de mayor sensibilidad al apetito por riesgo, incluido el peso mexicano, que suele resentir con rapidez los episodios de tensión geopolítica por su alta liquidez y su papel como moneda emergente de referencia.
A ello se suma la discusión en torno al T-MEC, un factor que, de acuerdo con participantes del mercado, vuelve a pesar sobre la moneda mexicana en momentos en que Washington redefine su relación comercial con sus socios. “El peso es afectado por la incertidumbre comercial relacionada con la revisión del T-MEC y por la estabilidad del dólar, a medida que persiste la incertidumbre geopolítica”, señaló Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex.
La combinación de estos elementos explica por qué el tipo de cambio permanece contenido, pero sin catalizadores suficientes para una apreciación sostenida. En el corto plazo, los operadores esperan la publicación de las minutas de la más reciente reunión de política monetaria de la Reserva Federal, prevista para mañana, un documento que podría ofrecer señales sobre el tono interno del banco central estadounidense y sobre la trayectoria de las tasas en lo que resta del año.
Ese dato será observado con atención porque el mercado ha reducido la expectativa de un incremento adicional en la tasa de referencia durante este año, lo que modifica el equilibrio de riesgos para monedas emergentes como el peso. Si las minutas confirman una postura más prudente de la Fed, el dólar podría perder algo más de fuerza; si, en cambio, revelan preocupación persistente por la inflación, la presión sobre las divisas de la región podría extenderse.
