Ciudad de México, 19 de agosto de 2026. Pemex dejó pasar una oportunidad para mejorar sus ingresos durante la primera mitad del año, cuando los precios internacionales del petróleo alcanzaron niveles elevados. De acuerdo con un informe de Banamex Estudios Económicos, las exportaciones de crudo mexicano cayeron 27.9% anual y promediaron 452.6 mil barriles diarios, el nivel más bajo desde 1990, cuando comenzaron los registros comparables.
La contracción ocurrió en un contexto especialmente favorable para la venta de petróleo al exterior. El precio del Brent, referencia internacional, llegó a 120 dólares por barril en marzo, mientras que la mezcla mexicana aumentó casi 50% anual. En el segundo trimestre de 2026, el crudo mexicano promedió 89.4 dólares por barril, un incremento de 46.7% frente al mismo periodo de 2025.
Una oportunidad de ingresos que no se materializó
Banamex atribuyó el menor aprovechamiento de los precios internacionales a la decisión de Petróleos Mexicanos de orientar una mayor proporción del crudo hacia el mercado interno y las refinerías. Esa estrategia busca fortalecer el suministro nacional de combustibles y reducir la exposición del país a las importaciones de gasolinas, diésel y otros productos petrolíferos.
Sin embargo, el costo financiero de esa decisión aumentó durante los meses en que el barril mexicano se cotizó más caro. Cada volumen destinado a refinación interna dejó de convertirse directamente en divisas mediante una venta de exportación. Para Pemex, el resultado fue una menor capacidad de monetizar el repunte de precios; para el sector público, significó recibir menos ingresos petroleros de los previstos en el presupuesto.
La lógica de la estrategia no implica necesariamente que refinar más sea perjudicial en cualquier circunstancia. El beneficio depende de la eficiencia de las plantas, del costo de transformar el crudo y del valor de los combustibles obtenidos. Cuando la refinación genera pérdidas o márgenes reducidos, enviar más petróleo al sistema nacional puede producir menos ingresos que venderlo en el exterior, especialmente durante un ciclo de precios internacionales altos.

La producción dejó de caer, pero sigue limitada
El reporte de Banamex también identificó una señal menos negativa en la plataforma petrolera. Después de un deterioro acelerado hasta mediados de 2025, la producción promedio de crudo creció 0.2% anual en el primer semestre de 2026. El avance es reducido, pero sugiere una estabilización parcial de la extracción.
La mejora productiva, no obstante, fue insuficiente para compensar la caída de las exportaciones. Una producción prácticamente estancada limita el volumen disponible para abastecer simultáneamente a las refinerías y mantener una presencia relevante en los mercados internacionales. En ese escenario, aumentar el consumo interno de crudo reduce aún más el margen exportable.
El informe señaló además que las ventas nacionales crecieron 17.4% en el acumulado del semestre, mientras que las exportaciones registraron un avance de 1.3% en el indicador de ventas reportado por el grupo financiero. Estas cifras reflejan un desplazamiento del crecimiento comercial de Pemex hacia el mercado interno, aunque los envíos físicos de crudo al extranjero mostraron una caída mucho más pronunciada.
El impacto llegó directamente al presupuesto
Entre enero y junio de 2026, los ingresos petroleros observados sumaron 473.1 mil millones de pesos, frente a los 591.1 mil millones presupuestados. La diferencia fue de 118 mil millones de pesos, casi 20% por debajo de la estimación oficial, según Banamex Estudios Económicos.
El faltante no responde únicamente al volumen exportado ni a la decisión de refinar más. También intervienen la producción, el precio efectivo de venta, el tipo de cambio, la carga fiscal de Pemex y el desempeño operativo de sus instalaciones. Aun así, el grupo financiero considera que la composición de los destinos del crudo agravó la pérdida de ingresos en un momento en que las exportaciones podían haber aportado más recursos.
La brecha presupuestaria forma parte de una tendencia acumulada. Banamex calculó que entre 2023 y 2025 los ingresos petroleros quedaron 501.7 mil millones de pesos por debajo de lo previsto. Al incorporar el faltante del primer semestre de 2026, la diferencia acumulada ascendió a 619.7 mil millones de pesos.
El dilema entre refinar y exportar
El caso expone un dilema central para la política energética mexicana: utilizar el crudo para aumentar la producción nacional de combustibles o vender una mayor parte en el exterior para obtener divisas y fortalecer las finanzas públicas. La primera opción puede contribuir a la seguridad energética, pero exige refinerías eficientes y una estructura de costos que permita recuperar el valor del petróleo procesado.
La segunda ofrece ingresos más inmediatos cuando los precios internacionales son altos, aunque mantiene la dependencia del país respecto de las importaciones de combustibles y deja a Pemex más expuesta a las variaciones del mercado mundial. La decisión tiene, por tanto, efectos distintos sobre la balanza comercial, la disponibilidad de combustibles y el presupuesto federal.
Banamex concluyó que Pemex necesitará una recuperación sostenida de la producción, mayor eficiencia en refinación y una menor dependencia del presupuesto público para mejorar su posición financiera. Sin esos cambios, la empresa podría aportar menos recursos al Estado y continuar representando una presión estructural sobre el balance fiscal, incluso cuando el precio del petróleo ofrezca condiciones favorables.
