Las acciones de Nvidia subieron un 4% este miércoles y acumulan una ganancia del 20% en 2026, impulsadas por nuevas señales de que el gasto en inteligencia artificial conserva su ritmo. En una semana, el avance llegó al 10% tras la presentación de los últimos resultados trimestrales, que volvieron a superar las previsiones del mercado. La capitalización de la compañía alcanzó los USD 5,47 billones, la mayor del mundo, después de sumar cerca de USD 300.000 millones este año.
Demanda firme y expansión de clientes
El movimiento más reciente se produjo tras el anuncio de una inversión de USD 3.500 millones en MediaTek. El acuerdo busca facilitar el desarrollo de chips de IA personalizados capaces de integrarse con los sistemas de Nvidia, una estrategia que amplía su alcance más allá de la venta directa de procesadores y refuerza su posición dentro de toda la cadena tecnológica.

Nvidia comunicó ingresos trimestrales de USD 96.200 millones y una ganancia ajustada de USD 2,22 por acción. El negocio de centros de datos aportó USD 89.000 millones, más del 92% de las ventas, y la empresa prevé ingresos de USD 108.000 millones para el próximo período. La concentración confirma que la IA generativa transformó la demanda de semiconductores, aunque también expone a Nvidia a la capacidad de sus clientes para sostener inversiones de gran escala.
La compañía proyecta un crecimiento de ventas del 70% para el ejercicio fiscal 2028, por encima del consenso de analistas. Esa brecha podría traducirse en más de USD 100.000 millones de ingresos adicionales, siempre que la oferta acompañe los pedidos. La restricción productiva sigue siendo el principal riesgo: Nvidia mantiene compromisos de capacidad por USD 279.000 millones y busca diversificar su base de clientes con empresas, gobiernos y proveedores de servicios de nube especializados.
Las expectativas también se apoyan en Vera Rubin, su próxima arquitectura de GPU. Nvidia estima que esta plataforma podría elevar los ingresos asociados a cada gigavatio de infraestructura de IA hasta USD 40.000 millones, frente a USD 25.000 millones con Grace Blackwell. El mercado vuelve a premiar el crecimiento, pero la valoración dependerá de que la demanda prevista se convierta en producción, entregas y márgenes sostenibles.
