Nueva York prueba enfriar el metro

Chambers Street, el laboratorio inicial

La ciudad de Nueva York y el estado iniciaron un plan para bajar el calor extremo en el metro, con una prueba piloto en Chambers Street y atención especial a Brooklyn Bridge-City Hall. El objetivo inmediato es reducir la temperatura en andenes y plataformas, donde en verano se han medido hasta 36 °C y, en algunos puntos, niveles 20 °C por encima del exterior.

La apuesta no se limita al confort de los pasajeros: la autoridad de transporte y la gobernación quieren comprobar si el excedente térmico puede capturarse para uso municipal en invierno. La idea coloca al metro como infraestructura climática, pero también expone su límite real: enfriar un sistema centenario, abierto y subterráneo exige más que ventilación convencional y podría redefinir el costo energético del servicio.

El estudio evaluará refrigeración radiante, una tecnología más eficiente que el aire acondicionado tradicional, aunque aún sin prueba masiva en el transporte público de la ciudad. Si funciona, el proyecto podría aliviar una queja histórica de los usuarios y convertir un problema crónico del verano en una fuente útil de energía durante los meses fríos.

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